Opinión
Viernes 17 de Noviembre de 2017

El análisis del triunfo sabalero: el pragmatismo le ganó al lirismo

Por primera vez en la Superliga, el entrenador Eduardo Domínguez ensayó un par de modificaciones pensando en sostener el resultado incluyendo a un volante de marca (Bastía) en lugar de uno de juego (Guanca) y un lateral (Rodríguez) por un delantero (Chancalay).

Si algo caracterizó a Eduardo Domínguez en estas fechas que se llevan jugadas de la Superliga, fue su postura respecto a poner en cancha un equipo ofensivo, e incluso a realizar cambios siempre pensando en el arco de enfrente, aún cuando iba ganando.

Pero sin dudas que el partido ante San Martín de San Juan le dejó una enseñanza al entrenador rojinegro, cuando se observaba que al equipo le costaba recuperar el balón y daba ventajas en lo físico. Sin embargo, realizó apenas dos variantes una obligada por lesión que fue la de Jonathan Galván por Guillermo Ortiz y la otra la de Nicolás Leguizamón por Tomás Chancalay.

En aquel momento se equivocó con los cambios y el resultado no fue el esperado, dado que luego de ir ganando por dos goles, el Sabalero terminó igualando 3 a 3 ante el elenco sanjuanino. Por ello el DT tomó nota de ese error y fiel a su estilo detallista, en esta oportunidad no equivocó la lectura y dejó de lado su vocación ofensiva, para apostar por un equipo más pragmático.

Cuando se puso en ventaja por intermedio de Ortiz, a los pocos minutos el entrenador mandó a la cancha a Adrián Bastía cuando se disputaban 24' de la etapa complementaria y sacó a Cristian Guanca. Y a los 37' hizo ingresar a Clemente Rodríguez en lugar de Chancalay.

Claramente dos cambios defensivos con el objetivo de mantener el resultado, el primero de ellos para darle mayor contención a la zona media con el Polaco y el segundo para respaldar a Marcelo Estigarribia en la marca por el carril izquierdo.

Quizás en su ADN este tipo de cambios no son los que más le gustan a Domínguez, pero también era consciente que no podía volver a equivocarse, teniendo en cuenta que por tercera vez consecutiva el equipo estaba arriba en el marcador. Con Banfield y San Martín no la pudo sostener y es obvio que esos antecedentes jugaron en su cabeza para tomar esta decisión.

Y es bueno que el entrenador que hasta aquí claramente acertó mucho más de lo que se equivocó y los números están a la vista, sepa cambiar a tiempo entiendo que se pueden obtener buenos resultados adaptándose a las circunstancias como en esta oportunidad lo hizo y le salió muy bien.