La columna de la tercera edad
Domingo 21 de Enero de 2018

El juego, ¿cosa de chicos?

El juego, considerado históricamente como una actividad infantil, llegó a aceptarse como una forma de terapia y de rehabilitación para las personas de tercera edad. Sin embargo los expertos lo recomiendan a toda edad, más allá de cualquier patología o prescripción médica.

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A medida que vamos abandonando la infancia, el aspecto lúdico no desaparece sino que se transforma. Deja de ser una herramienta de aprendizaje y exploración del mundo exterior, y pasa a convertirse en una nueva forma de sociabilización y comunicación, y es así que es altamente beneficioso para, a través de él, crear lazos en un grupo de individuos adultos. Ejemplos de ello son los juegos de cartas, el ajedrez, los deportes, entre otros.
Las actividades recreativas a esta edad, son socialmente aceptadas como escape y forma de distracción, a la vez del aporte generoso de beneficios emocionales, cognitivos e integrales que la persona puede promover, lo cual, aleja las enfermedades y los retrasos en el envejecimiento, para dar paso a la rapidez mental, la agilidad física, etcétera.
En la sociedad que hoy estamos inmersos, podemos encontrar cierto estereotipo que alude a que individuo tiene valor por lo que hace, lo que produce; y es ahí donde se lee entre líneas que entonces, cualquier actividad sin otro objetivo que el de divertir y distraer se considera una pérdida de tiempo. Desde esta perspectiva, una persona realmente productiva y ocupada no tiene tiempo que desperdiciar en juegos de niños. Gran error! Una vez más aquí, seguimos presos de nuestros prejuicios, y alejamos la salud integral de nuestras vidas.

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Imagen ilustrativa - Internet.
Imagen ilustrativa - Internet.

Afortunadamente, son muchas las corrientes y las profesiones que se unen para desmitificar esta idea, logrando cambiar las atribuciones de muchos adultos mayores que, con ganas y entusiasmo, se afilian a instituciones para seguir cultivando un espíritu alegre y mantenido.
En la ciudad de Santa Fe, la oferta de este tipo de actividades ha ido creciendo y se fue instalando de manera paulatina pero firme en la agenda de posibilidades. Desde espacios recreativos, educativos y de salud, tocan el juego como una posibilidad de mejora continua.
Ahora bien, ¿cuáles son los beneficios y ventajas que nos aporta el jugar en la adultez?
Para muchos, son claros los beneficios terapéuticos y preventivos de los juegos en los adultos. Se sabe también, que jugar es una herramienta de terapia exitosa para tratar casos de depresión y ansiedad, así como para prolongar y hacer más feliz la vida de las personas de la tercera edad. También es posible agregar que es una forma maravillosa para prevenir y tratar el estrés.
Para los mismos adultos además, el juego permite acercarnos a realidades que no podríamos experimentar de otros modos. Podría decirse que todos los juegos, especialmente aquellos de mesa, de rol, de vídeo son una forma de enfrentarnos al mundo desde otras perspectivas, desde la imaginación, desafiando esto que percibimos como absolutos y evaluando un universo de posibilidades. Seguir jugando cuando somos adultos es una forma de potenciar la creatividad en la resolución de conflictos y la toma de decisiones, aspecto íntimamente ligado a la inteligencia.

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Imagen ilustrativa.
Imagen ilustrativa.

En la tercera edad el juego sigue siendo una herramienta importante para poder expresarse y para mantener relaciones con las generaciones más jóvenes. Incluso, puede ser una alternativa terapéutica cuando se padece una enfermedad neurológica. Los adultos mayores suelen tener una mayor conservación de la memoria remota, dicha información puede ser aprovechada para acercarse a los niños, ya que son capaces de recordar con qué jugaban de pequeños y hasta traer al presente opciones lúdicas que hoy ya no se usan y, por lo tanto, los chicos las desconocen.
En cuanto a la interacción social, el juego es una gran herramienta para acercar a las generaciones y también para que los pequeños puedan entablar un vínculo con sus abuelos. Es una actividad que está asociada al buen humor, y sirve porque el adulto mayor está en una posición didáctica y lúdica, generando que ambas generaciones disfruten, se conecten y hasta pueden hacerlo en familia, con todos los integrantes. No hacen falta juegos complejos ni nuevos, puede ser una consigna sencilla que ya manejen, como el clásico truco o el bingo.
Las actividades lúdicas son buenas para que abuelos con deterioro cognitivo y nietos se encuentren y también para que los ancianos se relacionen entre ellos. Juntarse a jugar mejora el ánimo pues involucra un vínculo social. Si vamos un poco más lejos, incluso, se puede apelar a la competencia para elevar el nivel de atención.
Claro está que cuando el abuelo se dispone a jugar con su nieto debe haber una adaptación de los dos lados para que la experiencia sea aún más positiva. Por ejemplo: hay adultos mayores que aprendieron a jugar a ciertos deportes con la Wii (utilizada incluso con objetivos terapéuticos, ya que estimula la motricidad, la visuopercepción y la atención) lo que les permite hablar un mismo idioma con los jóvenes, mientras que los niños aceptan que quizá el adulto no pueda sentarse en el piso o correr.
Estos momentos de encuentro e integración entre generaciones favorecen el acercamiento, la manifestación de afectos, el fortalecimiento de vínculos y la promoción de una experiencia de aprendizaje para todos los participantes, fomentando algo un poco perdido en estos últimos tiempos, y a la vez tan necesario recuperar, y de lo que hablaremos en profundidad en un próximo encuentro digital: La intergeracionalidad.
Ustedes, ¿están jugando lo suficiente?.
Si tenes dudas o comentarios, podes escribirme al mail: lailatomas@hotmail.com