La columna para la mujer
Sábado 16 de Diciembre de 2017

Mi amiga sale con un hombre casado, ¿qué le digo?

¿Te resulta conocida esta historia? Muchas mujeres viven experiencias parecidas. Ahora bien, si tu amiga está en esta situación con un hombre casado y te pide tu opinión, ¿qué consejo le darías?

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Ella es soltera y él, después de varios años de casado, está algo aburrido en su matrimonio. Ambos comparten un mismo ámbito. Tal vez trabajan juntos, van al mismo gimnasio o los hijos de ambos concurren al mismo colegio, por lo que se cruzan todos los días en la puerta. A ella le gusta él, le resulta atractivo, y como cree que el hecho de que esté casado es un límite que los protege, se permite cierto histeriqueo. Ambos comienzan a jugar con fuego. Como no ponen un freno, poco a poco, sin que se den cuenta, el coqueteo se convierte en un enamoramiento muy fuerte que ninguno de los dos imaginó. Empiezan a verse a escondidas. Ella siente que rejuvenece, pero a la vez, con el tiempo, se va generando en su interior una gran frustración, porque sabe que nunca se va a concretar una pareja, ya que él está casado. Obviamente, él le da mil motivos por los que no puede dejar a su esposa. Ella sufre, se amarga, siente que se le está pasando la vida y no llega a nada con ese hombre. Y tiene razón, porque cada uno tiene proyectos diferentes para la relación: él solo quiere una amante que no le pida nada, que no le exija nada, y el plan de familia que ella tiene en su cabeza no coincide con el de él.

¿Te resulta conocida esta historia? Muchas mujeres viven experiencias parecidas. Ahora bien, si tu amiga está en esta situación con un hombre casado y te pide tu opinión, ¿qué consejo le darías? Lo primero que tenés que recordar es que tu amiga te consulta porque está frustrada. Tal vez te diga algo como: "Hace tiempo que estoy con este hombre, pero él no deja a su esposa. Me dice que espere, que no me apure, que así estamos bien, pero yo quiero formar una familia, y me doy cuenta de que se me está pasando la vida y con este hombre no llegamos a nada". Es en este momento cuando tenés que confirmarle lo que te está diciendo y afirmar: "Es cierto, en esa relación no estás yendo ni para atrás ni para adelante. Ahora, supongamos que le insistís que deje a su señora. Si lo hace por sentirse presionado, se va a sentir culpable, se va a sentir insatisfecho por haberla dejado. Por tu parte, vos siempre vas a dudar de su fidelidad, porque él no lo decidió por su cuenta sino bajo presión. Entonces, la pegunta es: ¿cuántos años de tu vida vas a invertir en una relación que no va ni para atrás ni para adelante? La historia sería muy diferente si dijeran: "Bueno, esto no va ni para atrás ni para adelante, así que mejor terminamos", dejaran de verse y tiempo después, sin que vos sepas nada, él decidiera separarse. Si se reencontraran, él ya no estaría casado, pero la realidad es que sí está casado, ya tiene una esposa y no desea otra, él quiere una amante que no le pida nada, que no le exija nada. El plan que vos tenés en tu cabeza no coincide con el de él, y por eso estás frustrada".

El segundo consejo que tenés que darle a tu amiga es: "No lo veas más. Dejá pasar un tiempo y andá en busca de una pareja, porque amante ya tuviste". Recordá que esa mujer no es como la que solo busca desarrollarse personalmente y no le interesa casarse o tener hijos. Tu amiga sí quiere formar una familia, y anhela construir una pareja, porque si quisiera seguir siendo la amante no le molestaría que él no deje a su esposa para estar con ella.

Muchas mujeres dicen: "Él no deja a la esposa pero me busca, me ama". Ese hombre las busca porque está muy cómodo en su situación, y no desea perder ninguna de sus dos mujeres: quiere a la esposa y quiere a la amante, y la amante cumplió muy bien el papel hasta que se puso exigente. Él ahora dice: "¿Por qué voy a perder? La vuelvo a buscar para que me siga haciendo de amante". Pero eso sí, que no le exija.

¿Se puede evitar todo este embrollo, todo este dolor? Claro que sí. ¿Cómo? Poniendo un freno. Y ese freno se pone antes, no después. El momento para poner un freno es cuando la mujer piensa en avanzar, en permitirse el coqueteo con ese hombre que está casado.

Ahora bien, hay mujeres que pueden ponerse ese freno y mujeres que no. Las que sí pueden hacerlo son mujeres que tienen claro cuál es el propósito, el proyecto para sus vidas. Las mujeres que no saben cuáles son sus metas terminarán siendo amantes, la segunda opción de alguien. Cuando conocemos nuestro propósito somos mujeres maduras y sabias que decimos: "Yo quiero formar una pareja y tener una familia, por eso, no le puedo hacer de amante a un hombre casado, porque sé que hacerle de amante no me va a llevar a todo lo que estoy anhelando para mi vida". Tenés que descubrir para qué naciste, para qué estás en este mundo y hacia dónde vas a dirigir tu vida: ¡no podés ser la segunda opción de nadie!