La columna para la tercera edad
Domingo 24 de Diciembre de 2017

Noche de paz.... Noche de amor

En ocasiones se tergiversa el verdadero significado de la Navidad, caemos sin quererlo en un consumismo exagerado y hasta podemos observar, lamentablemente, acciones discriminatorias en las que se excluye a las personas adultas mayores de las actividades familiares en tiempos festivos.

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Cuando van pasando los años, las personas cambiamos respecto a las festividades en general, siendo una de las más importantes la Navidad. De niños, la disfrutamos con intensidad, cuando jóvenes es un tiempo en el que gozamos de la fiesta familiar, la unión, los regalos y es suficiente, cuando somos adultos, especialmente las mujeres, empezamos a ser quienes organizamos el encuentro familiar de Noche Buena. Y, ¿cuando abuelos? A veces poseen alguna participación en la preparación del evento, aunque hay una nueva generación activa detrás –o delante– de ellos, haciendo que se perciban las fiestas de distinta manera, ¿menos festivas tal vez?
Sin duda, Navidad es una época llena de regocijo muy especial para muchos de los miembros de la familia: abuelos, padres, hijos, nietos, primos, tíos y amigos.
Durante estas fechas se vive un mayor calor humano y surgen momentos de reconciliación y entendimiento. Sin embargo, en ocasiones se tergiversa el verdadero significado de la Navidad, caemos sin quererlo en un consumismo exagerado y hasta podemos observar, lamentablemente, acciones discriminatorias en las que se excluye a las personas adultas mayores de las actividades familiares en tiempos festivos.
Si hoy aún tenemos la fortuna de contar con nuestros adultos mayores, los invito a tener consideración de ellos, los constructores de la sociedad que hoy en día disfrutamos. No obstante, muchas veces sus familias los marginan, no se percatan de que los años pasan rápido y muy pronto serán sujetos del mismo trato que ellos han reproducido, y que sus propios descendientes van aprendiendo esto último, ¿lo advierten?, es a través del trato a nuestros adultos que les enseñamos a nuestros hijos a relacionarse con nosotros ya viejos.
Me gustaría dejarles unas preguntas: los mayores de la familia, ¿Estarán sentados en nuestra mesa familiar?, ¿los iremos a buscar en caso de que se encuentren institucionalizados?, ¿tendremos un presente para ellos?, ¿les diremos cuánto los queremos?, ¿los haremos sentir importantes?
Son deseos escuchados de los mismos adultos mayores, el obtener apoyo y respeto de sus familiares, estar en compañía y gozar de un lugar de importancia dentro de la reunión.
Implementar lo mencionado les permitirá a nuestros mayores continuar desempeñándose como personas independientes y sujetos de derecho, para seguir celebrando con dignidad este tiempo de comunión familiar, y seguir revistiendo estas fechas de la festividad que la caracteriza.