La columna de Stamateas
Sábado 21 de Abril de 2018

Siempre se trata de elegir

Optar por una u otra cosa y la forma es quizás una acción involuntaria que hacemos día a día, minuto a minuto. ¿Pero qué repercusión tiene la forma de hacerlo?

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Todos los seres humanos tomamos decisiones desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, aun cuando no nos demos cuenta. Decidimos cosas simples cómo qué ropa vestir o qué alimentos comer; y también más complejas cómo con qué personas relacionarnos o qué carrera estudiar.

Pero, ¿cómo podemos lograr tomar las mejores decisiones, sobre todo cuando se trata de aquellas que tendrán alguna consecuencia en nuestra vida? Comparto algunas ideas prácticas que pueden ayudarnos a tal fin:

Desarrollar una mentalidad orientada al éxito
Las personas que consideramos exitosas y a menudo admiramos jamás declaran que "no se puede", o que algo "es imposible". Precisamente porque su mente está orientada a resolver problemas y avanzar, a pesar de los obstáculos, para llegar a la meta y ver sus sueños cumplidos.

Desarrollar una mentalidad orientada a la mejora continua de uno mismo
Para tomar buenas decisiones, no sirve compararse y competir con otros. Tenemos que romper nuestros propios récords y mejorarnos a nosotros mismos cada día un poco más. La superación personal es la clave del éxito en todas las áreas, la cual consiste en ganarse a uno mismo y no en intentar ganarles a los demás.

Desarrollar una mentalidad orientada a la paternidad
Esto se refiere a la necesidad de buscar un mentor. ¿Qué es un mentor? Es aquella persona que puede convertirse en una especie de "padre/madre espiritual" porque es alguien que está delante de nosotros en la carrera para brindarnos dirección y consejo, si se lo pedimos. Intentar aprender de quién está detrás de nosotros en la carrera no nos servirá. En cambio, hacerlo de quien ya cumplió nuestro sueño nos permite adquirir sabiduría para tomar decisiones que luego no tengamos que lamentar.

Y aquí quisiera detenerme porque en general, a las personas nos nos gusta tener un mentor. ¿Por qué? Porque creemos que "ya sabemos todo". Tenemos una opinión formada para cada tema y sabemos (o creemos saber) cómo hacer el negocio millonario, cómo ganar un mundial de fútbol, cómo ser un buen padre de familia, cómo sacar el país adelante, etc., etc.

Tener la suficiente humildad como para aprender de alguien que de verdad sabe sobre un tema nos permite romper paradigmas mentales establecidos que no nos dejan avanzar y nos mantienen siempre en el mismo lugar. Cuando cambia nuestra manera de pensar, nuestra manera de vivir es transformada.

Desafiar las dificultades
Cuando vemos una dificultad como una oportunidad para aprender y crecer, como un desafío, tenemos la tranquilidad suficiente para tomar buenas decisiones. La razón es que resolver un problema eleva nuestra estima, nos otorga seguridad y una sensación de que estamos en control de la situación, por dura que esta sea. Recordá esto: Los problemas son oportunidades de los que podemos extraer algún beneficio.

Ante un problema, muchos se hunden, se deprimen, se amargan, se entristecen o se enojan con todo el mundo. Mientras que otros consideran que ese problema es un reto que deben enfrentar y superar y le sacan provecho a la situación. Si se lo permitimos, las dificultades pueden desafiar nuestra manera de pensar y cambiar sistemas de pensamiento obsoletos que ya no nos sirven. Todos tendremos que atravesar problemas alguna vez en la vida. Por eso, necesitamos tener presente que "siempre" la vida nos traerá las herramientas para resolverlos con eficacia.

Y aquí llegamos al último punto para tomar las mejores decisiones:

Adoptar una buena actitud frente a la vida en todo momento
Mi actitud es la forma en que "elijo" reaccionar frente a lo que me sucede. Y enfatizo la palabra "elijo" porque la actitud depende enteramente de uno mismo y de nadie más. Mucha gente prefiere echarle la culpa a algo o a alguien más, es decir, al afuera. De ese modo, eluden la responsabilidad que les toca para actuar. "Mi pareja me hizo enojar"... "nadie me entiende"... "la situación económica no me ayuda"... "mis padres no me dieron amor"... son todas frases que revelan la actitud de la persona.

Todos tenemos una determinada actitud porque todos reaccionamos a la gente, a los estímulos, a las situaciones, etc. La actitud, que es un sentimiento interno, se manifiesta en el cuerpo físico (en especial en la cara) y en la conducta. Ante un mismo acontecimiento, dos personas pueden reaccionar de manera diferente. ¿Solés ser consciente de tu actitud?

Si querés minimizar al máximo los errores al decidir, sí o sí, necesitarás escoger en todo momento una actitud positiva, independientemente de lo que hagan los demás. A tu actitud la llevás puesta todo el día y, si esta es buena, siempre vas a terminar eligiendo a favor de la vida y a atraer la excelencia en todo. ¡Cuidá tu actitud!