Uno mismo, más allá de lo que suceda afuera, puede elegir establecer una atmósfera alegre en su vida. ¿Qué ocurre cuando lo hacemos? Aún sin darnos cuenta, les abrimos las puertas de par en par a las oportunidades, a las mejores conexiones, a la buena salud y a una vida larga y satisfactoria. Uno de los efectos inmediatos de la alegría es que aleja de nosotros el temor.

Ahora, estar alegre no es lo mismo que estar contento porque es el día de nuestro cumpleaños, o porque disfrutamos de una linda salida o una rica comida. Es más bien una actitud interior de gozo profundo y nada tiene que ver con lo que suceda a nuestro alrededor o con el comportamiento de los demás. Actualmente parecería que hay una epidemia de falta de compromiso, de pasión, de entusiasmo. ¿La razón? Una persona que no está apasionada y no se puede comprometer con algo o con alguien (o que se compromete un tiempo y después deja todo) ha perdido la alegría.

Y lo que acabo de describir lamentablemente ocurre a menudo entre los jóvenes. Muchos de ellos, por diversas circunstancias, pierden las ganas de vivir y ya nada les importa o les atrae. Como resultado, están desmotivados y, en algunos casos, caen en adicciones y malas compañías. El compromiso es la consecuencia natural de la alegría. Y este tiene lugar en primer lugar con uno mismo y después con los demás.

Cualquier cosa que hagamos, aunque parezca poco importante, si mantenemos una actitud interna de alegría, terminaremos apasionados y comprometidos. Esto aplica para todas esas cosas que sentimos que nos cuestan, que empezamos y dejamos vez tras vez, que rechazamos inconscientemente. Porque la alegría le abre la puerta al compromiso y al éxito. Quien inicia un camino de alegría en su vida, tarde o temprano ve todas sus capacidades, por pequeñas que sean, soltadas y usadas para ser promocionado a su próximo nivel. Así que sumémosle alegría a nuestra vida y no subestimemos ninguno de nuestros puntos fuertes.

¿Sabías que Leonardo Da Vinci acabó una de sus mejores pinturas con un pincel muy pequeño dando golpecitos apenas perceptibles sobre el lienzo? Un verdadero genio dio por terminada una de sus obras de arte con pequeños toques. Hoy en día me encuentro con mucha gente que tiene dificultades para creer en sí misma, que no se ama lo suficiente y subestima sus capacidades. Pero incluso lo pequeño, lo que parece que no sirve demasiado, como el pincel de Da Vinci, puede ser usado para alcanzar grandes oportunidades. Si tan solo provocamos una atmósfera de alegría.

Tal vez te estés preguntando cómo es posible escoger la alegría en medio de la adversidad. Todos nos sentimos alegres cuando todo marcha bien: cuando tenemos un buen trabajo, cuando nos va bien en el estudio, cuando disfrutamos una pareja y una familia maravillosas, cuando tenemos buena salud, etc. Pero, ¿cómo estar alegre y no tener miedo al futuro cuando viene la noche oscura de nuestra alma? Hay un dicho que solemos repetir: "No hay mal que dure cien años". ¡Una gran verdad!

El secreto para lograr tener alegría aun atravesando dificultades es ser conscientes de que esa situación NO es eterna, que el dolor se agotará, que la angustia y el temor desaparecerán. Nada negativo dura para siempre y siempre vuelve a salir el sol después de la tormenta. Todo problema tiene fecha de vencimiento. Saber esto y recordarlo, cuando las cosas nos salen como lo esperamos o algo inesperado nos saca de nuestro eje, nos permite adoptar una actitud alegre.

Norman Vincent Peale, un famoso escritor estadounidense, es el creador de la teoría del pensamiento positivo y, durante la gran depresión en los EE. UU., se atrevió a hablar sobre la fe. Él explicaba que, contrario a lo que mucha gente cree, la fe es alegre. Como recibió tantas críticas, decidió cambiar la palabra fe por la frase pensamiento tenaz, algo que todo ser humano necesita desarrollar. Así logró que le prestaran atención. Finalmente utilizó la frase que hoy conocemos: pensamiento positivo y miles de personas se reunían a escucharlo hablar de este.

Cuando Peale tenía más de 80 años, brindó un seminario sobre cómo planificar los próximos 15 años, el cual generó un gran impacto en los asistentes. La idea que quiso transmitir es que, independientemente de nuestra edad y condición de vida, siempre deberíamos perseguir el crecimiento y el avance en nuestra vida. La alegría es la clave para lograrlo. Una persona que decide vivir con alegría a diario, más allá de la situación que esté atravesando, se convierte en la mejor influencia para su entorno.