Pasaron veinticuatro años desde aquel fatídico 1 de mayo de 1994 en el Ayrton Senna perdió la vida. Fue por un accidente en la curva Tamburello del Gran Premio de San Marino (vuelta 7), donde perdió el control del Williams y chocó casi de frente contra una barrera de hormigón. Pero no hay culpables.

La justicia italiana absolvió tiempo atrás a Frank Williams, Patrick Head (director técnico) y Adrian Newey (diseñó y desarrolló el auto) luego de demandarlos tras el accidente mortal. No encontró motivos concretos en la investigación para culparlos.

"Siempre me sentiré responsable de la muerte, pero no culpable", escribe en su autobiografía Newey, el ingeniero que diseñó el Williams en la temporada 1994.

"Fui uno de los altos ejecutivos de un equipo que diseñó un auto en el que un gran hombre murió. No importa si esa columna de dirección causó el accidente o no. Es imposible olvidar el hecho de que una pieza de diseño era mala, que nunca debería haberse permitido en el coche", confiesa.

La columna de dirección del coche, modificada a petición del piloto brasileño para mejorar su comodidad de pilotaje, ha sido cuestionada durante mucho tiempo para explicar el accidente. Lo cierto es que, aunque suene contradictorio, nada permite estar completamente seguro sobre cómo se originó el accidente.