El abuso que sufrieron algunos jugadores de las divisiones inferiores de Independiente sin dudas generó un impacto mayúsculo en la sociedad que asistió impávida al sufrimiento que padecieron estos chicos que fueron obligados a prostituirse. Pero con el correr de los días se fueron conociendo detalles escabrosos a partir de la declaración de uno de los involucrados.

Pero luego de ese escándalo, se sumó la denuncia de una médica que trabajó en River, quien manifestó que años atrás juveniles que vivían en la pensión del club también habían sido abusados sexualmente. Frente a estas circunstancias, la AFA creará una secretaría en la que se implementará un protocolo de procedimiento respecto del trato que deben tener los clubes para con los futbolistas juveniles e infantiles.

En medio de este contexto preocupante y tan complejo de abordar, UNO Santa Fe reunió a Javier López y Martín Cicotello, coordinadores de las divisiones inferiores de Colón y Unión respectivamente. Ambos protagonistas reflexionaron acerca de este momento que se está viviendo y además detallaron el modo en que se trabaja con los juveniles y cuáles son las claves para que estas cosas no sucedan.

¿Qué reflexión te merece lo ocurrido en Independiente con el tema del abuso de menores?

Javier López: Fue un baldazo de agua fría para todos, pero desde Colón lo tomamos como una señal de alerta; uno cae en la responsabilidad que tenemos nosotros y el club también y entonces más allá de todo lo que venimos haciendo, debemos redoblar los esfuerzos, tratar de seguir mejorando las cosas que así consideramos. Hablando mucho con todas las personas que están a cargo de los chicos, ya sea el área médica, como así también los cocineros, los celadores. Nosotros los técnicos, articular con la escuela, sobre todo estar atentos no solo a si el chico juega bien o mal, sino a todo lo que le sucede alrededor. Si tiene actitudes fuera de lugar ya sea en el entrenamiento como en la escuela y que son señales de alerta, por lo cual debemos estar atentos. Y lógicamente después es muy importante el personal idóneo con el que uno cuenta en cada club. Toda el área médica que incluye a los psicólogos la tenemos cubierta a través de los profesionales del Sanatorio Santa Fe, una institución que nos apoya mucho.

Martín Cicotello: Es un tema muy delicado, una situación muy difícil de afrontar y de asimilar sobre todo para las víctimas y para nosotros que estamos dentro del ambiente y que somos responsables de las estructuras de los clubes, debemos estar aún más atentos de lo que estábamos para prevenir y educar a los chicos sobre estas situaciones. Dejame decir que esto en el fútbol no es nuevo, que en la sociedad no es nuevo y que lamentablemente o mejor dicho gracias a Dios sale a la luz y muchos implicados y responsables que ojalá paguen por esto. Pero en este caso yo apunto a las víctimas y estar sobre los chicos que sufrieron los abusos. Gracias a Dios en nuestros clubes no se registraron problemas de este tipo, pero igual no estamos exentos y puede pasar, por lo cual debemos estar en todos los detalles.

—¿De qué manera están trabajando y cuántos chicos tienen a su cargo?

J. L.: Tenemos 48 chicos en la pensión, máximo pueden ser 50. En un momento Colón llegó a tener entre 70 y 80 chicos, que es la capacidad edilicia de la pensión, pero consideramos que es mucho. Pero esto es parte de la captación, nosotros pensamos que captando chicos que estén más cerca de nuestra zona de influencia es muy importante, porque los fines de semana ellos tienen la posibilidad de irse a sus casas y es importante mantener ese vínculo familiar prácticamente semanal. Hay chicos que son de bastante lejos, como Salta, Formosa y Tucumán y es más complicado porque esos chicos ven a su familia tal vez una o dos veces al año. Y no tienen la contención que creemos necesaria. Por lo cual ya desde la captación, preferimos que sean futbolistas de zonas cercanas.

M. C.: Nosotros tenemos alrededor de 300 chicos, de lo que es el fútbol juvenil, sin contar el fútbol infantil. En la pensión tenemos 52 chicos pero viviendo en distintos departamentos que algunos los alquila el club o la familia de los chicos tenemos más de 60 jugadores afuera del club. En consecuencia, el trabajo diario es muy amplio, hay mucho trabajo, tenemos un grupo compuesto por dos psicólogos, una asistente social, dos médicos, una nutricionista. La estructura más o menos es parecida en todos los clubes, sucede que a veces no se conoce. Y por ahí lo que trasciende son los resultados. Pero el trabajo tanto en Unión como en Colón es permanente, hoy en día estamos en el foco de atención por lo que sucedió. Pero también está bueno que se conozca lo que hace el asistente social, el psicólogo y la importancia que tienen. Yo sostengo que en Argentina todavía discutimos cosas que en el mundo no se discuten. La presencia de un cuerpo interdisciplinario es fundamental porque estamos educando adolescentes. No solo importa lo que pasa dentro del campo de juego, porque todo lo demás adquiere una relevancia importante.

—¿Cuáles son las políticas para contener a los chicos y mantenerlos en actividad?

J. L.: En nuestro caso apostamos fundamentalmente a la educación, en un momento los chicos iban a la escuela nocturna y ahora hicimos dos turnos. Los que entrenan a la mañana van al colegio a la tarde y los que entrenan a la tarde van a la mañana, justamente para que tengan menos tiempo libre. Antes nos pasaba que a la noche concurrían a la escuela chicos de distintas edades y nos pareció aconsejable darles la chance de que vayan a la mañana o la tarde a la escuela. Muchas de estas cosas que suceden por ahí no se las detecta en el momento, por lo cual la escuela es el lugar en donde muchas de estas cosas van apareciendo entregando señales. Por eso nosotros no nos conformamos con que nuestros técnicos les enseñen a parar el balón y dar un buen pase. Tienen que estar atentos a cualquier situación, charlar con los chicos, tomar nota de las conductas que tienen, si cambian de personalidad. Y si eso sucede, involucrarlo al cuerpo médico que es el más capacitado. Es la manera que tenemos de estar atentos. Indudablemente es muy difícil erradicar los problemas, pero es fundamental brindarles información a los chicos, educarlos, estar encima. Todos debemos estar preparados para estar más tranquilos. Nosotros estamos dentro de una sociedad que tiene un ritmo y una manera de encarar las cosas que debemos aggiornarnos y que estas cosas no nos desborden pero debemos convivir con eso.

M. C.: Hoy tenemos un asistente social, dos psicólogos, un acompañante que lleva y trae a los chicos a la escuela, es mayor de edad ya que tenemos chicos muy chicos. La política del club es exigir que todos vayan a la escuela y si tienen que recuperar alguna materia o repetir el año ayudarlo a que el chico culmine con el ciclo secundario. Y si en el caso de pretender realizar un taller o un estudio terciario, darle esa posibilidad. Pero el secundario que sea obligatorio. Nosotros tratamos de controlar generando actividades extras, que vayan a una ONG, hacer doble turno de entrenamientos para los chicos que viven en la pensión y van a la escuela a la noche, que entrenan una vez por día y tienen bastante tiempo libre. Intentamos generarles actividades, ahora los miércoles van a natación. Intentamos, pero no es una tarea fácil. Son muchas las cuestiones en las que uno debe hacerse cargo, pero el desafío es que los chicos estén la mayoría del tiempo ocupados y darles una educación sobre el uso de las redes sociales, que es un peligro, porque no sabemos qué aparece. Ahora los chicos con el celular tienen acceso a todo. De hecho creo que uno de los casos de abuso fue porque el chico se comunicó a través de Instagram o Facebook. Es un tema a controlar y estar en los detalles. También me solidarizo con los coordinadores de Independiente, porque si bien los coordinadores tenemos responsabilidades, muchas veces estas cosas están fuera de nuestro alcance. Ojalá que la gente responsable pague por esto.

—¿Cuáles son los caminos a seguir pensando a futuro y para que estas cosas no vuelvan a suceder?

J. L.: Lo primero que hay que decirles a los chicos y a los padres es que la carrera de futbolista se trata de un camino de sacrificios, que no es fácil. Si lo que te lleva 10 años te dicen que en dos se puede hacer es porque te están mintiendo. En esta situación no esperemos llegar a momentos límites. Hay que hablar mucho con los chicos, dialogar con los padres, concientizarlos del camino a seguir. Los chicos tienen representantes y es imposible prohibirles que los tengan, pero yo digo que los jugadores tienen luz propia y si hacés las cosas bien el premio llega. El día a día es fundamental, ahora la AFA elaboró un protocolo después de tantos años para controlar. Pero la idea es brindarle lo mejor a los chicos y que estén contenidos, por lo cual la parte social es fundamental.

M. C.: Tratar de seguir profundizando la creación de estructuras responsables. Yo soy admirador de las estructuras europeas por la profesionalización que ellos lograron, no tenemos que andar discutiendo si es un gasto sumar profesionales, se trata de una inversión. No tienen que pasar cosas feas, AFA tendría que haber establecido este protocolo cuando se abrió la primera pensión. Bienvenido sea que nos controlen a todos y que exista un protocolo. Hoy en día la gente que trabaja en inferiores, se tiene que preparar y capacitar mucho, no solo en lo táctico o lo técnico. Sino en otras cosas y es por eso que la educación es fundamental. Debemos tener la mayor cantidad de herramientas para brindarles a ellos y para nosotros poder solucionar determinadas situaciones. Hoy en día el fútbol dejó de ser solo el campo de juego. Son muchas las tentaciones y las distracciones que existen. Por lo cual debemos ser muy exigentes con nosotros mismos para estar preparados. Si uno está capacitado puede resolver situaciones y capacitar a los chicos para que ellos lo puedan resolver y decir no ante una tentación como la que se observó en estos casos. Y también hay un caso relevante y es que hay muchos chicos que son muy humildes, que vienen a las pensiones de los clubes que por ahí un representante se hace cargo o no. Y los chicos ven que su compañero tiene un par de botines nuevos y ellos no tienen con qué comprarlo. Y en los casos que se conocieron de abuso, era una salida para tener plata, por lo cual es una situación compleja y la intervención de profesionales es vital.