El Loco René Orlando Houseman, hincha fanático de Excursionistas, pero jugador de Defensores de Belgrano y campeón con aquel Huracán de Menotti de 1973 antes de jugar también en River, fue un puntero derecho de los que ya no existen y le dio a la selección argentina el quinto gol frente a Perú en el Mundial 78. Todavía parece ver correr Hueso en busca de todos sus compañeros y ninguno. Después llegaría el sexto, pero eso gol representó la casi segura clasificación a la final con Holanda.

Houseman, peronista hasta su apodo, cubrió desde una favela el Mundial 2014 para la revista La Garganta Poderosa y el 24 de junio de ese año le escribió una carta a Lionel Messi por su cumpleaños.

"Quiero desearte que pases un feliz, pero feliz cumpleaños. Y no porque seas el mejor futbolista que mis ojos hayan visto en una cancha de fútbol, sino por lo que sos afuera, por la calidad de persona que sos, cuando no te muestra la televisión".

"Pese a ser tan reconocido mundialmente, nunca buscaste ser la figura y jamás te olvidaste de dónde te criaste, como yo tampoco me olvidé de la villa en la que nací. Y tener eso presente, es lo que hace diferente a los grandes de verdad".

"Mal no te está yendo, fiera! Dos partidos, dos goles, seis puntos. ¿Qué más podés pedir? Vos divertite, que nos hacés divertir".

"Pero eso no es lo mejor: lo mejor es lo que viene, porque vos jugás para el equipo y además en equipo, nene ¿Sabés lo que significa eso, en este mundo de hoy?".

"Para serte sincero, no te conocía ni cuando gritaste tus primeros goles, ni cuando diste tus primeras notas. Te conocí después, primero con la 10. Y luego descubriendo la clase de tipo que sos, algo que terminé de confirmar justamente en esa nota con La Garganta, cuando te pusiste la camiseta de la villa, y la de Mariano Ferreyra o la de Julio López. O sea, cuando te pusiste la camiseta argentina".

"Y por si quedara alguna duda, esta misma semana nos lo volviste a demostrar, en medio de este quilombo del Mundial, corriéndote de la zona mixta para acercarte a nuestro corresponsal, como si no fueras el mejor jugador del universo".

"Por todo eso, hoy se me ocurrió saludarte y abrazarte, aunque no pueda verte o aunque esta carta no sea más que una excusa para agradecerte ¿Por qué? Porque me dejaste conocerte. A vos y a tu corazón. Pase lo que pase, pibe, vos ya saliste campeón".

Así era Houseman, brutalmente auténtico. Capaz de decirle a Daniel Passarella que era un pelotudo, o de pedirle por favor desde atrás de un alambrado de una humilde cancha del Bajo Flores en Pampa y Miñones al Bocha Forgués que vaya a menos porque su amado Excursio se estaba yendo al descenso.

Capaz de no querer jugar un partido del Mundial 94 frente a la exAlemania Democrática por la muerte de Perón a hacer un gol en ese mismo partido.

René Orlando Houseman, el Loco, Hueso, un puntero derecho de los que ya no hay.

Hasta siempre.