Gerardo Barisone fue un gran colaborador de Unión en distintas etapas de su vida institucional. Su relación fue siempre muy estrecha y su pasión por los colores tatengues tuvo muchos ejemplos a lo largo del tiempo, como por ejemplo llevar a su hijo Diego a la escuelita de fútbol, desde donde llegó a Primera División.

Sin embargo, el destino quiso que el 28 de julio de 2015, en el mejor momento de su carrera profesional, cuando era parte del plantel de Lanús que está muy cerca de coronarse campeón de América, perdiera la vida en un trágico accidente de tránsito.

El país futbolero se sensibilizó mucho con esta triste noticia y las muestras de afecto y apoyo llegaron desde todos lados para la familia Barisone. Incluso Colón dibujó un listón de duelo en el centro del campo de juego como muestra de respecto y consternación.

A pocas horas que Lanús, último equipo de Diego, dispute el partido más importante de su historia ante Gremio, en la final revancha de la Copa Libertadores de América, Cadena OH! habló con Gerardo para saber cómo vive las horas previas a este duelo, atendiendo a la estrecha relación que mantiene con varios integrantes del plantel y de la institución granate, y porque su hijo fue uno de los que participó de este proyecto que está por dar su fruto más importante.

En el comienzo de la charla contó cómo está viviendo este momento de Lanús y manifestó: "Me llamaron los compañeros, los dirigentes actuales y los anteriores para invitarme a ir a Porto Alegre, ayer me llamaron para ir a ver el partido. Pero no estoy bien y desde el año pasado que no fui más a la cancha, ni a Unión, paso solo por la esquina. Me hace mal ver los partidos de fútbol. Pero el recuerdo de Diego es el mejor de parte de todos, me llaman, el apoyo es total y deseo que gane Lanús porque se lo merece".

"Lanús lo tiene que dar vuelta tranquilamente, Almirón y Richetti y los dirigentes se lo merecen porque hicieron las cosas muy bien, y los jugadores porque mantienen una línea de juego, para mí juegan igual que cuando estaba Diego en el plantel", agregó Gerardo.

Y agregó: "Es imposible abstraerse, ayer se cumplieron 28 meses de lo de Diego. Me encuentro con gente en la calle que me dice que son del sur, por no decirme que son de Colón, y que lamentan mucho lo que pasó. Nací y soy de Unión pero tengo amigos y familiares de Colón. Después de lo que pasé como dirigente y con mi hijo en el fútbol, Colón solo es rival en la cancha. Diego está en el Lar de Paz, cuando falleció había mucha gente en el cementerio y en la ruta, en todo el trayecto, por López y Planes, Gorriti, con banderitas y camisetas de Colón".

Luego se le preguntó por los jugadores del actual plantel del Granate con los que mantiene contacto y agregó: "Me comunico con todos, con Maxi Velázquez, Lautaro Acosta, Román Martínez, Diego Braghieri... A pesar que Diego le sacó a Braghieri el puesto hicieron una amistad muy grande. Con Lucas Melano que está en Estudiantes, con Víctor Ayala que está en Turquía, con Gustavo Gómez que está en Italia... Los primeros seis meses lo pasé sin darme cuenta, luego me cayeron las fichas y ellos no paran de apoyarme. En Unión también, como Nereo (Fernández) a quien como dirigente de Unión le hicimos el primer contrato, y luego compartió plantel en Argentinos con Diego. Jorge Velázquez, el Pata Avendaño, Fausto Montero, Enrique Triverio, Tarrito Pérez, Julio Barraza... Yo por ejemplo no los conocí a Jorge Almirón y a Pablo Richetti, y cuando Richetti estuvo en Santa Fe, me invitó a tomar un café y me dijo que el vestuario seguía teniendo las puertas abiertas para mí. También hablo permanentemente con Matías Fritzler, que me invita a ir a la cancha de Colón, pero le dije que a tomar un café o comer un asado sí pero no a la cancha (risas)".

Sobre si le hace bien que lo llamen, expresó: "La psicóloga y la psiquiatra me dicen que tengo que hacer lo que quiera. Pero a veces me hace bien y otras me hace mal. No voy a la cancha y miro un partido por TV se me cruza, cambio de canal y no lo puedo ni ver. El único que me puede entender es el que vivió algo similar. Te lo podés imaginar, pero te vas a dormir o te levantás y te acordás. Es muy difícil".

Más adelante, contó: "Formaron una peña que se llama "Peña Granate Diego Barisone", hicieron una estatua, me llamaron. Pero al banco trato de ir fuera de los horarios de comercio para no encontrarme con gente, pero un día a las 7.30 iba por la peatonal, me crucé con un mozo que largó la bandeja, me abrazó y me dijo que lo sentía mucho...".

"El tiempo puede apaciguar, pero esta herida no cierra nunca. El papá de un amigo me lo dijo cuando había perdido un hijo, más todo esto, que me llaman Guillermo o Gustavo Barros Schelotto, el profe Valdecantos, Pablo Pérez, el Pata Pereyra... Hasta un día me llamó el papá de Colazo que me quería saludar. Cada dos por tres alguien me llama, la escuelita de fútbol, algún jugador...