Cinco integrantes de la barra de All Boys ingresaron a la habitual cabecera local del estadio Islas Malvinas con armas de fuego y atacaron a dos integrantes de la delegación de Nueva Chicago, durante el clásico de División Reserva que se disputó este miércoles por la tarde.

Gustavo Loffredo y Mariano Composto, directivos que acompañaban al plantel y tenían ropa oficial del club de Mataderos, fueron ubicados en ese sector por orden de la directiva de Floresta y miraban el juego en compañía de sus pares del Albo. Cuando de repente fueron sorprendidos.

"Los amenazaron con revólveres y les sacaron la ropa que tenían puesta, remera y buzo. Terminaron con el torso desnudo y les pedían que se saquen los pantalones", explicaron integrantes del cuerpo técnico del Torito a TyC Sports.

Diego Chávez y Gastón Colángelo, los otros dos directivos que acompañaban al equipo de Mataderos, tuvieron mejor suerte por haber sido ubicados dentro del campo de juego.

Luego, los barras se cruzaron hacía la zona de platea y continuaron su repertorio de amenazas frente a los padres que acompañaban a los futbolistas de Chicago. Muchos de ellos terminaron saliendo del estadio con el micro del plantel para evitar mayores problemas.

Ante la incredulidad de lo sucedido, el árbitro Fabián Jaimes decidió detener el partido por algunos minutos y cuando llegó la calma retomó las acciones, donde All Boys terminó ganando 1-0. La historia de nunca acabar.