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Conocé el secreto atrás de la fiebre por las figuritas

Fueron pensadas como un entretenimiento para chicos, pero esos chicos se hicieron grandes y no quisieron dejar de coleccionarlas. Las figuritas del Mundial ya son un objeto de culto.

Miércoles 18 de Junio de 2014

"Late, late, late, nola" un versito que se nos hacía conocido en los recreos de la escuela, y que hoy bien podría darse entre hombres maduros en la puerta de un estadio de la Copa del Mundo. Inclusive entre hinchas de diferentes nacionalidades, porque el fanatismo por las figuritas tiene escala mundial.

La fábrica de Panini, fabricante oficial del álbum de la FIFA, se encuentra a unos 45 minutos en auto del centro de San Pablo, en los suburbios de la ciudad. Por fuera un edificio venido a menos, como muchos en Brasil, pero por dentro el lugar donde son creados, archivados y reproducidos en serie los sueños de miles de coleccionistas.

La planta no sólo imprime figuritas, sino que cuenta con distintas publicaciones, entre otras: "Las aventuras de Neymar", donde el futbolista toma dimensión de héroe no sólo dentro, sino también fuera de la cancha.

Hasta el lugar se acercan por estas fechas decenas de fanáticos de todas las nacionalidades, que con el Mundial ya empezado, se dan cuenta de que esas 12 últimas imágenes con las que no lograron dar, "las figuritas difíciles", están ahí, al alcance de la mano, a 45 minutos en auto de una de las sedes mundialistas. Y no hay que someterse al azar de los paquetes, se las puede elegir a dedo... pero hay que pagar.

"Cuando Volkswagen saca un nuevo modelo nadie le pregunta a los que trabajan ahí si no le regalan un auto nuevo", le dice José Eduardo Martins, ejecutivo de la empresa al periódico inglés The Guardian, y asegura que le responde eso mismo a todos los que se le acercan pidiendo figuritas gratis.

Según Martins tres cuartos de los clientes son adultos, aunque quizás sean más, ya que todos sospechan de los que llegan diciendo que van a comprar para sus hijos.

Si bien Panini es una empresa de origen italiano, la fábrica está emplazada desde 1989 en las cercanías de San Pablo y provee a toda América de las imágenes. En Europa hace lo mismo la sede central ubicada en Modena, Italia.

Para Martins los 640 espacios que esperan en cada álbum para ser llenados con las caras de los jugadores, los estadios y los planteles completos, son "la verdadera inauguración de cada Copa del Mundo".  Cuando el álbum está en la calle, empezó el Mundial.

Para Brasil 2014 las ventas se extendieron aproximadamente a 100 países, aunque por mucho el país anfitrión de este Mundial es el mayor consumidor,  duplicando los números de Alemania.

Además las figuritas tomaron envergadura nacional y hasta se convirtieron un símbolo de patriotismo, desde que la Presidenta Dilma Rousseff declaró públicamente que después de un día duro de dedicarse a la política internacional, se pone a completar el álbum de la Copa junto a su nieto de tres años.

Para Martins su producto cumple un rol social. "Mi teoría es que es por la internet. Uno puede tener 1000 amigos en Facebook, pero a cuántos ve todos los días. Uno sólo está comunicado con 1000 pesonas" dice el empresario y agrega "yo creo que a la gente le gusta conocerse, y esta es una oportunidad".

La pequeña planta de Panini en San Pablo imprime nueve millones de imágenes por día en 21 máquinas, la de Modena –que es más grande– ha estado imprimiendo para esta Copa once millones por día y los empleados trabajando horas extra para cubrir la demanda de los fanáticos del fútbol y del otro "deporte" por excelencia del Mundial: las figuritas.

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