Escándalo: Lamolina cambió un penal tras una insólita escena con un celular

All Boys y Godoy Cruz igualaron 0-0 , en un partido marcado por dos penales discutidos para el equipo mendocino. Nicolás Lamolina quedó en el centro de las críticas.

07:39 hs - Martes 13 de Octubre de 2026

La fecha 33 de la Primera Nacional dejó una de las escenas más insólitas de la temporada. En el empate sin goles entre All Boys y Godoy Cruz, el árbitro Nicolás Lamolina protagonizó una situación que generó controversia: cobró un penal para el conjunto mendocino, los futbolistas del equipo local le mostraron un celular para cuestionar la sanción y, minutos después, el juez dio marcha atrás con su decisión.

El episodio ocurrió sobre el cierre del encuentro, cuando Lamolina interpretó que Iván Zafarana había cometido una infracción dentro del área sobre Axel Rodríguez. Los jugadores de All Boys protestaron con vehemencia y sostuvieron que el contacto se había producido fuera de la zona de penal. En medio de los reclamos, apareció un teléfono con imágenes de la jugada, lo que derivó en una prolongada detención del partido.

La situación generó desconcierto en ambos equipos, especialmente porque la Primera Nacional no cuenta con VAR y no contempla la revisión de jugadas mediante dispositivos particulares. Finalmente, Lamolina modificó el fallo después de consultar a su asistente, aunque negó haber observado el video que le acercaron desde el campo de juego.

La explicación de Lamolina tras la polémica en Floresta

Después del partido, el árbitro dio su versión de lo ocurrido y aseguró que el cambio de decisión respondió a la intervención de uno de sus asistentes. Según explicó, inicialmente consideró que se trataba de una infracción dentro del área, pero luego recibió una advertencia sobre la ubicación del contacto.

“El asistente, Méndez, me menciona que era al límite y que no estaba seguro de que fuera penal”, contó Lamolina en declaraciones a TyC Sports. También negó haber mirado las imágenes del celular y cuestionó la situación que se produjo durante las protestas.

El juez sostuvo que volvió a consultar a su colaborador antes de rectificar el cobro. Sin embargo, la secuencia dejó interrogantes sobre el procedimiento utilizado para modificar una decisión arbitral sin la asistencia de la tecnología oficial.

La tensión continuó después del cambio de fallo. Los futbolistas de Godoy Cruz reclamaron explicaciones al árbitro, mientras que el banco de suplentes de All Boys fue expulsado en su totalidad. Zafarana, protagonista de la infracción, también terminó viendo la tarjeta roja.

Otro penal discutido, un travesaño y un partido caliente

La polémica había comenzado antes, cuando Lamolina sancionó otro penal para Godoy Cruz por una supuesta mano de Emiliano Purita. La decisión también despertó fuertes cuestionamientos, ya que las imágenes pusieron en duda que el balón hubiera impactado en el brazo del jugador y señalaron que el contacto habría sido con la cabeza.

Martín Pino ejecutó el remate desde los doce pasos, pero la pelota dio en el travesaño y All Boys logró mantener el empate. Con el segundo episodio arbitral, el conjunto mendocino volvió a quedar en el centro de una controversia que terminó eclipsando el desarrollo futbolístico.

El encuentro, además, había comenzado con media hora de demora por los incidentes registrados en las inmediaciones del estadio Islas Malvinas. Los enfrentamientos entre hinchas de All Boys y efectivos policiales incluyeron corridas, piedrazos, gases lacrimógenos y disparos de balas de goma. Ocho personas fueron detenidas y dos policías sufrieron heridas leves.

Dentro del campo, el clima no mejoró. A All Boys le anularon un gol por posición adelantada y el equipo local terminó con diez futbolistas por la expulsión de Zafarana. El marcador no se movió, pero el empate quedó en segundo plano frente a las decisiones de Lamolina.

La escena del celular se convirtió en la postal de una noche caótica para el arbitraje argentino. Aunque el juez aseguró que rectificó el penal por la indicación de su asistente, el episodio abrió un nuevo debate sobre los límites de la intervención externa y los mecanismos disponibles para resolver jugadas determinantes en el fútbol de ascenso.