Domingo 27 de Septiembre de 2020
El rugby santafesino ha dado grandes jugadores y particularmente muy buenos primeras líneas a lo largo de su historia. Nos referimos a Gabriel Bustos de Universitario de Santa Fe, pero con mucha presencia en el seleccionado mayor de la Unión Santafesina de Rugby. Un pilar duro, que no retrocedía fácilmente, muy humilde, fuerte y protector de sus compañeros. Comenzó a jugar de grande, pero siempre fue muy respetuoso, sabía escuchar y se disciplinaba a la táctica y estrategia. Ama la camiseta de Universitario, y era ejemplo en cada entrenamiento. Entrenaba al ritmo en el que jugaba, de enorme entereza, gran persona, y muchos señalan que Dios lo premió con la brillantez de su hijo que siguió pasos: Maximiliano Chinchu Bustos, un Cuervo que llegó a Los Pumas, pero logró jugar profesionalmente en el exterior.
No caben dudas que Gabriel Bustos ha sido un prócer y que tiene el cuervo grabado en su corazón. Jugó 21 años en Universitario, y algo más de 12 en el seleccionado, toda una vida dedicada al deporte de la ovalada, del que no está alejado porque sigue colaborando en el área de infantiles. "Este tema de la cuarentena los primeros días la pasé un poco mal, sobre todo los veinte días iniciales que fue cuando se dio el parate de todos. Por suerte ahora estoy trabajando bien, hago fletes y gracias a Dios la cosa está bastante bien. Se extraña el rugby, ya que es gran parte de la vida de uno", le dijo Gabriel Bustos a UNO Santa Fe.
El exjugador del Club Universitario de Santa Fe, Gabriel Bustos, comentó que "paso a veces por el club, ves todo cerrado y te da un poco de amargura. El rugby de hoy es de lunes a lunes. En el club estaba trabajando en rugby infantil, con la M14, y ya hace que estoy en ese sector como cinco años. Estoy haciendo un trabajo de base que es lo que necesitaba el club".
A cerca de cómo se inició en el rugby, el exprimera línea de Universitario, entidad del barrio Las Delicias, contó que "de joven me gustaba el rugby, lo sentía nombrar, pero imaginate que en esa época un vago de un barrio del norte de la ciudad el rugby no existía, era fútbol y nada más. Me hacía la idea que el rugby se hacía en el colegio, porque yo escuchaba La Salle, Inmaculada, y no me imaginaba como era".
Gabriel Bustos agregó que "por el año 83 trabajaba en una fábrica, y tenía de compañero a un muchacho de apellido Perri que jugaba al rugby en Universitario. Me llevó al club, era octubre y casi ya se terminaba la actividad. Al año siguiente arranqué a jugar, era en M19, el primer entrenador fue la Lola Nuñez, un personaje de los que hay en el rugby. Hasta que dejó y nos agarró Daniel Gilligan. Empecé de wing, entré a la cancha, y pregunte que hago, tacklea a los que vienen de azul, que era el Cec que tenía un equipazo. No tenía ni idea, hacía una semana que estaba entrenando".
Gabriel Bustos, duro pilar de Universitario hasta la médula, expresó que "después me pasaron de ala, y el chico que me llevó a mi dejó. Él jugaba de pilar y me gustaba ese puesto. Así que pasé a ocupar ese puesto. En el 86 debuto en primera con Juan Manuel Mateo contra Rafaela. Fue una persona que me marcó para siempre, un tipo muy bueno, vos lo escuchabas hablar y te hacía enfocar en lo que él te decía, y como te compenetraba, era algo muy especial. Te llegaba, entrabas a la cancha y te querías comer crudo al que estaba adelante. Jugué hasta los 40 años, volví al año, y estaba el Paqui Néstor Bagnarol".
Un prócer de Universitario y la USR
Gabriel Bustos fue uno de los mejores primeras líneas que dio el rugby santafesino. Obviamente que el pack de los Cuervos siempre fue muy fuerte, y en diferentes épocas. Sobre esto señaló que "Jugué con muchos y buenos jugadores, sobre todo en esos años que Universitario logró tantos campeonatos juntos. Teníamos una relación de amistad con el Peti Ozarowski, fallecido pobrecito, Marcelo Torres, el Poto Epelbaum, otro gran tipo. Después jugué con muchos referentes como Julio Clement o el Negro Juan Carlos Sal, y el Tucho Merlo. Recuerdo que de backs estaban Hugo Millaá, Pachacho Menegón, y cuando dejaron, ahí tuvimos un vacío. Pero llegó la década de oro, en el 93 cuando ganamos el campeonato, nos juntamos para salir campeón y ya en ese momento estaba Jorge Bruzzone".
Gabriel Bustos sostuvo que "en el 94 ya sube la división de Andrés Irigoyen, que tenía muy buenos tres cuartos, y ahí se empezó a formar esa pareja de medios con el Chino Manassero, pero también estaba Pedrito Huber, se armó un buen equipo. Se trabajó bien abajo, por eso tuvimos la continuidad que teníamos. Mira que CRAI, Santa Fe RC y Estudiantes, tenían buenos equipos".
El paso de jugar un torneo local al Regional del Litoral fue todo un tema. En cuanto a esto, Gabriel Bustos contó que "dejé de jugar en el 2004, es decir, que jugué todo lo que fue el torneo oficial de la USR, y los comienzos del Regional del Litoral, que en ese primer torneo salimos terceros nosotros. El cambio fue muy duro, nos costó mucho, los rosarinos tenían mucha movilidad, ellos jugaban distinto pero muy bien. Si bien nosotros nos imponíamos con los fowards, con los tres cuartos se nos hacía más complicado. En nuestro caso, los históricos comenzaron a dejar y llegó el recambio. También hubo mucha gente que comenzó a irse afuera, sobre todo a Europa. El rugby de mis inicios al del Regional fue muy diferente, más dinámico, y se empezó a entrenar de otra manera, más intenso".
"En el seleccionado de Santa Fe jugué mucho tiempo, sino tengo mal presente, cerca de doce años. Lo tuve a Juan Manuel Mateo que siempre reitero que nos dejó mucho. Después lo tuvimos a Raúl De Biaggio. Me acuerdo como lo hacía enojar a Raúl. Después lo tuvimos al Fino López, y a Francisco Miño, de quien guardo un grato recuerdo, ya que me llamó para bien la forma que tenía como entrenador. Jugadores recuerdo a Jorgito Qüesta, José De Biaggio, Tapón Stieffel, Tapón Lombardi, tantos años, jugadores de CRAI, de Cha Roga, y de Rafaela", expresó el Gabriel Bustos.
No podía faltar la anécdota, en el cual contó que "fuimos a jugar al Chaco o Formosa, el entrenador era Raúl De Biaggio, y el martes renuncian algunos jugadores de SFRC. Rocky Clement que era el capitán estaba lesionado, Julio Tejerina el presidente de la USR, se armó un equipo de emergencia, con la base de Uni, CRAI y Cha Roga. En un line out, estaba Otaduy, lo llamaron y nunca había entrenado. Jugamos un partido y lo ponen. Estaba de suplente, entró y se olvidó la billetera. En otro partido Rocky me pone de hooker, entonces las señas del line eran los clubes de los ubicados en el 2, el 4 y el 6. Y me ponen los tres saltadores de Cha Roga, estaban el Kina Kuverling, Fontanini y Diego Esquivo, entonces yo no sabía a quien tirarle. Fue muy graciosos, entonces dije tiro al que pueda, y así fue...y encima ganamos".
-¿Cuándo se produce tu paso como entrenador?
-Ya estaba grande, calculo que es lo que le pasa a muchos, yo ya no estaba jugando con mis amigos. Si bien los conoces a todos los chicos, y todos te conocen, pero no era lo mismo. Tenía mucho trabajo, había renunciado al seleccionado, y en el 2002, que estaba Rocky Clement de entrenador nos fuimos a hacer la pretemporada a Huerta Grande. En esa pretemporada nos hicieron correr como locos, los profes eran Fabián Louteiro y el Nacho Landi. Al año siguiente, fui a la charla de los nuevos entrenadores, y pasé a entrenar. Daba una mano en juveniles, y luego le di una mano a Jorge Bruzzone con el plantel superior. En ese equipo que entrenamos estaba Diego Fernández, Chancho Borlle, Mauro Aranda, entre otros.
-¿Cómo viviste todo lo que le pasó deportivamente al Chinchu?
-Estaba seguro que él tenía que ser, de chico se veía venir que la cosa iba a terminar bien. Sabía que él tenía que llegar a algo. Y después se fue dando lo de las convocatorias. Dentro de lo que pude lo seguí mucho. Cuando lo vi jugar en Los Pumas la emoción fue muy grande. Ya había ido a Italia cuando lo convocan. Ya había jugado en Jaguares y en Pampas. Lo vi con Los Pumas en Independiente con los Barbarians y fue algo inolvidable. Creo que tenía para dar mucho más sino fuese por la lesión. Por suerte recuperamos el puesto ese con Mayco Vivas, no me sorprendió para nada que llegó a Los Pumas. Pero sobre el Chinchu no puedo decirte otra cosa que fue un orgullo muy grande su paso por Los Pumas, como padre, y como hombre del rugby santafesino.
-¿Qué significa para vos Universitario?
-Uni es mi lugar en el mundo. Llegué al club con una acogida tremenda. Ahí se criaron mis hijos, ahora lo están haciendo mis nietos. Uni es parte de la vida de uno. Es más que mi segunda casa. Voy al club y estoy cómodo, tengo mis amigos, y me siento un Cuervo más. Uni ha tenido muy buenos dirigentes. Recuerdo siempre a Carlitos Ferro, al Cabezón Bay, época en la que se hizo mucho, y Jorge Adrover, que laburó mucho.
-¿Cómo ves el rugby actual y como puede pegar este año tan particular?
-Es un año bastante complicado, para los jugadores y sobre todo para los chicos. Nosotros queremos meterles a los pibes por el zoom, y los chicos vienen por ahí presionados por la escuela, porque más allá de que no están yendo, los bombardean de todos lados, y los padres están repodridos. Entonces creo que a los chicos hay que dejarlos un poquito, no te hablo del plantel superior, pero en rugby infantil los suelto. En reunión de zoom, el que quiere estar que esté, y si no quiere que no se sienta obligado. Son un montón de cosas, los alejaste de los amigos, y no es sencillo por lo que están pasando.