Ovación
Lunes 07 de Mayo de 2018

Gabriel Morelli, el nadador santafesino que sueña con llegar a los Juegos Olímpicos

Viene de consagrarse tres veces campeón argentino de natación y de marcar en este 2018 el récord en los 200 metros pecho. Es así como se ganó la atención de muchos. "Llegar a Tokio 2020 sería algo maravilloso", contó.

"Estoy muy contento y conforme con los resultados que se vienen dando. No es algo que surgió solo sino que hay un trabajo desde hace mucho tiempo. Vengo desde 2017 entrenando muy fuerte y quizás ahí no se me daban los tiempos que quería, cosa que sí pasa ahora. Antes podía mantener los logros, pero no las marcas. Ese salto de calidad explotó este año, con los torneos en Estados Unidos y Brasil y no quiero parar". Así de optimista analizó su gran 2018 el sanjustino Gabriel Morelli, que acaparó toda la atención en el último Campeonato Argentino de Natación, donde se quedó con las pruebas de los 50, 100 y 200 metros pecho.


No fue producto de la casualidad sino un proceso que, de tanto esperar, viene dando sus frutos. El representante de Unión, de 23 años, está en su punto máximo de rendimiento y sabe que está ante la oportunidad de su vida de seguir creciendo y haciendo historia. Es dueño del récord nacional en los 200 metros pecho, con 2'14"08/100 y está muy cerca de batir las plusmarcas en los 50 (28"56/100) y 100 (1'01"85/100), con lo cual, casi con seguridad, volverá a ser noticia en los meses que vienen.


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Tiene como principal meta ahora prepararse con todo para el Campeonato Sudamericano que se realizará en noviembre próximo en Trujillo, Perú, y por eso encarará con mucho entusiasmo una gira previa por Europa con la Selección Argentina. Es una posibilidad inmejorable para su capacidad en Canet (Francia) el 9 y 10 de junio; en Barcelona (España), el 13 y 14 del mismo mes; y en Mónaco (Francia), el 16 y 17 de junio. Será una delegación conformada por ocho miembros en la que también está la santafesina Julia Sebastián.


Después de todo lo que hizo y ya analizando lo que está en el horizonte, el nacido en el Portón del Norte charló en un mano a mano imperdible con UNO Santa Fe portando su remera de Heracles, donde hizo un balance de este arranque de temporada, además de tocar otros temas muy picantes y ásperos para tener muy en cuenta.

—¿Le encontrás una explicación a esto?

—La número uno es la base del entrenamiento y saber que el sacrificio, a la larga o a la corta, paga y cumple de buena manera. A veces escucho que entrenadores y gente del entorno dicen que ven en mí una madurez y un clic positivo. Quizás yo no lo asimilo así, pero sí está claro que hay nuevas cosas que capté y que tengo muy en cuenta, más que nada la responsabilidad que se le debe tener al deporte.


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—¿Con qué nivel te encontraste en el último Nacional?

—Llegué con la simple ilusión de competir y por eso el objetivo era hacerlo muy fuerte, de la misma manera en que lo veníamos haciendo. Quizás lo importante era volver a bajar las marcas o por lo menos mantenerlas. Sinceramente la prueba de los 50 metros pecho es la que más me sorprendió, porque sabía que hay especialistas en eso y yo lejos estoy de ser un sprinter, sino más bien de los 100 y 200, pero tal es la confianza que traía que me llevó a ganar. Hoy no quiero dejarme ganar. Hay que liderar.


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—¿Era como que necesitabas tener más roce internacional?

—Lo que más quería era estar en la élite de mi país. La alta competencia es lo que te motiva día a día. Y por eso hacerlo dos veces al año como acá en la Argentina no es lo ideal y por eso hay que aprovechar esas puertas que se abren y ganarte las giras, donde todo te lleva al máximo. Así uno puede brindar el máximo y progresar. Fue así como llegamos con mucha capacidad al Campeonato Argentino. Hoy estoy muy cerca de los récords y tengo en la cabeza que esas marcas sean mías.

—¿Cuál será la premisa en la próxima gira europea?

—La meta de este año está enfocada en el Sudamericano. Por eso ir bajando las marcas nos permitiría llegar con mucha más confianza y mejor preparados. Llegar para pelear el podio y no solo con la condición de "participar". Esta gira está planteada para seguir sumando carreras y limando tiempos para después en el proceso de entrenamiento saber adonde apuntar. Por eso nos enfocamos en liderar e ir en busca del podio sudamericano.


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—¿Por qué se da que varios de los mejores nadadores del país son santafesinos?

—Hoy en día integramos la selección y, pese a ser un deporte individual, somos un gran equipo y tenemos bien en claro los objetivos. Pienso que Santa Fe es cuna de mucho talento, pero no solo en natación sino en todos los deportes. También hay algo que se vive en Santa Fe que es que, al ser una ciudad chica, se trabaja muy bien, con gente que se esfuerza al máximo con vos. Por ejemplo tengo a mis dos entrenadores físicos que están al lado mío todo el tiempo, dejando en claro que quieren hacer de este deporte amateur lo más profesional posible. El santafesino tiene como ese plus de tener más huevos que cualquiera, de ir siempre al frente y es una característica que nos distingue. Ser del interior, carecer de mucho y tener siempre que pelear te lleva a superarte cada vez más.


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—¿El progreso del que hablás se debe al apoyo o a solo arreglarse con lo que hay?

—Tiene mucho que ver eso último, de arreglarnos con las cosas que disponemos. También en el entusiasmo que le ponen los entrenadores. Hoy en la Argentina no hay una política que permita que se profesionalice el deporte o simplemente estudiar sin perder el alto rendimiento. Si bien actualmente a través de Fedua (Federación del Deporte Universitario) como que se busca esa conexión, pero son todas pruebas. Hay que ser realistas y decir que el nivel mundial no te espera, cuando vas a competir no podés andar pidiendo que te esperen que te estás entrenando. El entrenamiento y la alta competencia no te espera. Eso es lo que muchos no entienden, respecto a los detalles que podrían mejorarse con políticas claras, pero si hay algo que nos distingue a los argentinos es eso, no ser claros. Acá es "me arreglo con lo que tengo" y le das para adelante, porque más allá están tus sueños.


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—¿Y realmente te das cuenta de que hay poco de todo y también de predisposición?

—Si en mi caso no tuviera a mis preparadores físicos, Sebastián Villalba y Alejo Gutiérrez, mi entrenadores Adrián Tur y Diego Garbarino, investigando y yendo a hacer cursos, esto sería otra cosa. Se nota el nivel de compromiso porque aman lo que hacen y eso no puedo pasarlo por alto, porque sino no existiría ningún avance en mí ni en ningún otro deportista. Realmente falta mucho, estamos hablando de que en el país no hay un estadio de natación y en Santa Fe ni siquiera hay una pileta olímpica. Muchos dicen que hay de 50 metros, pero no poseen cubos reglamentarios de partida, una ducha que funcione y una tribuna. A la Argentina le falta mucha infraestructura y particularmente en natación estamos muy retrasados. Siempre pateamos la pelota como buen país futbolero.


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—¿Te cansaste de renegar?

—Estoy curado de espanto. Aprieto los dientes y le doy para adelante. Esto también te enseña que en la vida no va a venir nadie a simplificarte las cosas, sino que te las tenés que ganar. Tranquilamente podría dejar todo si sé que tengo que renegar tanto. Sucede, por eso quedan en el camino tantos talentos.


—¿Eso quiere decir que tenés bien en claro que no vas a vivir de la natación?

—Netamente claro. Cuando me vine a vivir a Santa Fe lo hice para estudiar y en segundo plano estaba la natación. Después los resultados se fueron dando y la cosa se revirtió. Tampoco estoy viviendo de la natación ahora. Sinceramente no podría hacerlo sin el apoyo de mis viejos, que me bancan. Tengo una beca de la Nación que es irrisoria y que no sabés en qué mes te llega, entonces casi que no la podés tener en cuenta. De la provincia no tenemos nada. Contamos con los logros, pero no tenemos el respaldo. A mí me da una mano Marcelo Galizzi y su farmacia y debo decirlo. Soy triple campeón argentino y de la provincia, nada. Pero después te enterás que un influencer de Instragram va recorrer el mundo y recibe sponsors de todos lados. Hoy en día la sociedad tiene ese pensamiento que no entiendo (risas), poniendo la atención en ese tipo de cosas en vez de un atleta de alto rendimiento. Ni hablar de aquellos que hicieron muchas cosas más que yo y tampoco recibieron nada. Hoy parece más rentable ser popular en una red social.

—¿Qué estudias?

—Kinesiología, pero quizás más lento que de costumbre, porque ahora con las giras y demás como que quedó en segundo plano. Pero no lo abandoné ni mucho menos. Afronto la carrera con mis tiempos. Es algo que me encanta y me veo en el futuro trabajando de esto. Me veo como un profesional de la medicina.


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—¿Hacia dónde van tus sueños ahora?

—Llegar a escalonarme lo más alto posible y seguir creciendo, sin volverme loco. Hoy en día el objetivo principal está centrado en el Sudamericano y, si me va muy bien, el siguiente será los Panamericanos y después llegar a Tokio 2020, que realmente sería maravilloso, no solo para mí sino también para mi familia y la ciudad, que no tiene un deportista olímpico. Es algo con lo que sueño y para eso trabajo.

—¿Todo a los Juegos Olímpicos entonces?

—(Risas) Todo paso a paso y sin saltearnos las etapas. Estamos en la mitad de una escalera y para llegar a la cima hay que laburar mucho más.


—Una vez alguien dijo que la gloria vale cualquier sacrifico, ¿coincidís?

—Todo exceso es malo. En el deporte, los vicios y en lo que sea. Pero la frase tiene un respaldo de ir en busca de los objetivos que te propusiste desde el primer momento y que hacen que uno sueñe permanentemente. Entonces, uno deja de lado muchas cosas, porque lo hace con la gratitud de saber que lo que está por venir puede ser algo maravilloso. Pero hay cosas que tampoco podés dejar de lado y ahí voy cuando hablo de excederte. Como por ejemplo juntarte con tus amigos, porque cuando menos te des cuenta, ante tantas negativas y rechazos, después no te van ni a contar. No es lindo aislarse y por eso hay que darse tiempo para todo.