Ovación
Lunes 23 de Julio de 2018

Holan se cruzó con el presidente de Central Ballester

El entrenador de Independiente tuvo un respetuoso diálogo radial con la máxima autoridad del último rival de Copa Argentina para tratar de aclarar la polémica que generó el cambio de camisetas.

Luego de la goleada de Independiente ante Central Ballester por Copa Argentina, se viralizó una imagen que mostraba a los jugadores del equipo de Primera D esperando descalzos en el frío a los futbolistas del Rojo. Enseguida, se despertó la polémica por la conducta del plantel que dirige Ariel Holan.

Donato Lanzillotta, presidente de Central Ballester, dialogó con Radio La Red sobre el particular, y afirmó: "Los chicos esperaron descalzos y sin bañarse afuera del vestuario para cambiar camisetas. Nos hicieron sentir peor que a un mendigo".

Enseguida, lo cruzaron con Holan y mantuvieron un diálogo en el que intentaron zanjar la cuestión.

Lanzillotta: "De vos sinceramente no tengo nada que decir. Sé que fuiste al vestuario a saludarnos, pero lamentablemente no es como decís. Yo estuve ahí, vi lo que pasó, a mí no me la contó nadie y te digo más, lamentablemente en esa foto (la que se viralizó) donde están los chicos, entre ellos está mi hijo. Aclaro que yo no estoy haciendo esto por mi hijo, yo ni sabía que estaba esa foto, pero ellos están descalzos esperando que los atiendan. No te digo que la culpa la tuviste vos. Que vos hayas querido hacer lo que decís, estoy de acuerdo, pero que la gente que está con vos no cumplió las órdenes que vos diste, quedate tranquilo que pasó. Porque las pocas camisetas que dieron, que no sé a cuántos porque no les pregunté, lo hicieron abriendo y cerrando las puertas en la cara".

Holan: "Le pedí a un utilero que juntara las camisetas y que las cambiara así todos los chicos tenían su camiseta. Entré al vestuario y cuando salí para la conferencia los chicos ya no estaban. Es lo que traté de hacer y soy sincero, no chequeé cómo fue el intercambio, si fue exitoso o no. Incluso, hablé con su entrenador antes y después, que estaban totalmente invitados a que vinieran a jugar cuando quisieran, que solo tenemos que arreglar el calendario. Ese es el espíritu que tenemos, nada más".

Lanzillotta: "Dijeron sí, en quince minutos entregamos y en ningún momento escuché esto que usted dice. Yo no me creo inferior a nadie, sí me sentí inferior. No yo, mis chicos, porque yo si quiero te compro un equipo de camisetas, pero ese no es el hecho porque mis chicos fueron con la camiseta en la mano para entregársela a tus jugadores para hacer el cambio y tus jugadores en ningún momento fueron a nuestro vestuario. Y si los chicos no volvieron más fue por orden mía. Así que cada uno lo sienta a su manera, vos tendrás tus razones y yo las mías. Ustedes le dijeron a mi utilero, que es un hombre de edad, que las junte y vuelva y cuando fue le dieron una sola. Se vino riendo y me dijo: «Me hicieron esperar como media hora por una camiseta». Yo le dije que no se hiciera problemas. Le dijeron que fuera para hacer el intercambio por una sola camiseta, ¿me están cargando? No conocí a ninguno de sus dirigentes. Con el único con el que pude hablar fue un ayudante de campo suyo, que jugó en las divisiones inferiores y que es una belleza ese muchacho. Y un utilero, que es una persona bárbara, que habló con uno de mis allegados. Lo demás, no me la cuenten porque la viví yo lamentablemente".

Holan: "No tengo por qué dudar de su palabra, yo mañana voy a hablar con el club y le digo que esto de alguna manera lo vamos a resolver. Sí, le puedo garantizar que el espíritu no es falta de humildad o ser peyorativo con nadie y mucho menos con un equipo que hizo un esfuerzo para estar presente durante el partido con muchísima hidalguía. Por todo nuestro reconocimiento, esto es algo que lo vamos a resolver. Me llamaron mis futbolistas, algunos diciéndome que querían hablar porque no se sentían bien, que bajo ningún concepto no querían entregar las camisetas. Está aclarado y lo vamos a resolver. Es gente que merece el mayor de mi respeto, porque hicieron esfuerzo muy grande, con una dignidad enorme, y si hubo algún error lo vamos a resolver mañana mismo".

Lanzillotta: "Yo lo único que le digo es que le presento mis respetos. No quiero que usted se ofenda porque la verdad tuvo una dignidad bárbara y un respeto único en ir a saludar a mi gente, al igual que su ayudante de campo, que es del ascenso y el utilero que habló con uno de mis allegados. Calculo que algunos necesitan tener a alguien que les diga esto, no creo que le digiten las cosas que tienen que hacer. Pero yo tengo 61 años, ya soy un viejo para esto y no tengo necesidad de mentir. Muchísimas gracias y disculpen si ofendí a alguien también".