El segundo encuentro de la final del Oeste fue la tormenta perfecta para Houston Rockets. Los de Mike D'Antoni superaron con solvencia por 127-105 a Golden State Warriors en la segunda entrega de la Final de la Conferencia Oeste disputada en el Toyota Center.

El equipo texano cimentó su victoria en el rendimiento defensivo y el acierto desde la linea de 3 puntos, con 16 triples anotados. Con este triunfo, los Rockets empatan la eliminatoria 1-1 justo antes de viajar a Oakland. En los Warriors, solo Kevin Durant dio la cara con 38 puntos, mientras que entre el resto de titulares solo sumaron 35.

El conjunto local estableció el tono defensivo desde el salto inicial, con James Harden (27 puntos y 10 rebotes) y Eric Gordon (27 puntos y 6/9 en triples) comandando el equipo en la faceta ofensiva. Tras un parcial de 10-0, los Rockets cerraron el primer cuarto tomando la iniciativa en el marcador, 26-21.

Houston mejoró ostensiblemente su rendimiento defensivo respecto al primer partido de la serie. En el primer cuarto, los locales limitaron a su rival a 21 puntos anotados, forzaron 7 pérdidas, solo dos menos que en todo el primer encuentro de la eliminatoria, y secaron a los Warriors desde el triple con un 0-7.

En el segundo período, el guión del partido fue exactamente el mismo. Los Rockets jugaban con mucha más energía que unos desconectados Warriors, quizás ya más relajados tras haber hecho los deberes venciendo en el primer partido.

La segunda mitad tuvo poca historia. En el tercer cuarto Kevin Durant anotó 12 de sus 38 puntos para reducir la desventaja de su equipo hasta los 10 puntos, 74-64. Pero de nuevo con 5 pequeños en la cancha, los Rockets volvieron a hacer daño desde el triple para colocar el 95-79 restando 12 minutos por disputar.

Un parcial de 14-0 en el último cuarto a favor de los locales enterró cualquier atisbo de reacción por parte de Golden State, que llegaron a perder por 28 puntos, la máxima diferencia encajada en contra en estos Playoffs . A falta de 6 minutos para el final, y con 114-89 en el luminoso, Steve Kerr decidió entregar la cuchara y dar entrada a los menos habituales. Finalmente, el encuentro terminó con la contundente victoria de los Rockets por 127-105.