El pasado 18 de agosto, un santafesino volvió a ser noticia en el deporte argentino. Joaquín Serra igualó el récord nacional de pileta corta (25 metros) en los 100 metros pecho en un certamen realizado en Queensland, Australia. Dejó el cronómetro en 59"96/100, alcanzando el registro que estaba en poder del marplatense Facundo Miguelena desde el 25 de octubre de 2014.

Fue una situación inesperada, porque el formado en el club Gimnasia Esgrima, de 23 años (cumple los 24 en noviembre) llegó hasta dicho país con el fin de perfeccionarse y, a pocos días de haber llegado, para no quedarse parado, quiso probar suerte en un torneo regional y sin darse cuenta rompió el molde. Una situación que él la cuenta con mucha coherencia y humor.

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"Son sensaciones raras. Primero, porque no me lo esperaba. No fui a buscar un récord sino a participar de un torneo para sumar experiencia. Como que no caigo aún que hice un récord. Vine con la cabeza puesta en otra cosa y, capaz si me hubiese mentalizado en eso, la sensación podría ser otra y de más eufória. Realmente no caigo", reconoció en una entrevista exclusiva con UNO Santa Fe desde el país oceánico el nacido en la Ciudad de Garay, que estará durante los próximos dos meses entrenando en el TSS Aquatics Gold Coast Australia, bajo la supervisión del Chris Nesbit.

—Si bien es cierto que venías entrenado. ¿Te sorprendió o era posible?

—Venía entrenando muy bien en Gimnasia y Esagrima con Raúl Strnad. Habíamos hecho trabajos muy buenos y estuvimos cerca del récord nacional en 50 pecho y sabía las posibilidades que tenía de hacer una linda marca, pero nunca que bajaría el minuto. La verdad es que me sentí bien en la carrera y me sorprendí con el tiempo. No lo podía creer. Fue muy lindo ver eso.

—¿Con qué te encontraste en tus primeros días en Australia?

—Es un país muy lindo, ordenado y donde se cumplen las leyes. Acá las multas son muy caras y por eso todo se respeta. Fue una de las cosas que noté. Por cruzar la calle a mitad de cuadra me ponen una multa de 200 dólares, entonces ando con la precaución de hacerlo por la senda peatonal y no como en Santa Fe (risas). Después, acá te felicitan por ser nadador, en cambio en Argentina cuando contás eso te cuestionan por levantarte temprano y esforzarte tanto, que no vale la pena. En Australia ser nadador es como ser jugador de fútbol. A esa dimensión.

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—¿Era lo que esperabas?

—Me sorprendí mucho, más que nada como entrenan. Trabajan fuerte en todos los turnos y le dan mucha importancia al descanso. En Santa Fe es muy diferente.

—¿Cuál es tu objetivo?

—Es mejorar mis tiempos. Estoy clasificado al Sudamericano, así que todo pasa por bajar mis marcas en pileta de 50 metros. Después el resto llega solo.

—¿Cómo se presentó esta posibilidad?

—A mediados de abril le comenté a mi entrenador que quería cambiar un poco la cabeza y ver la posibilidad de trabajar en otro lado para mejorar un poco más, porque me sentía estancado y saturado. Necesitaba refrescar mi cabeza. Resulta que se me da la posibilidad para ir a España, pero cuando viendo los planes que hacían, no nos gustó y todo se cayó. Hasta que un compañero de la Selección, Facundo Miguelena, que justo es uno de mis rivales, me habló de la posibilidad de Australia. Nos contactamos entonces con el asesor técnico de la Selección (el australiano Bill Sweetenham) y se abrió la chance. Posibilitó el contacto con Chris Nebit, que es el entrenador que tengo ahora. Fue así como se dio todo.

—¿En qué momento de tu carrera pensás que estás?

—Es una pregunta que me la hago muchas veces, ya que me hay ocasiones en la que me sorprendo de lo que hago y otras en las que caigo en el pensamiento de que no puedo bajar más mis tiempos. Estoy estudiando arquitectura también y pienso que me gustaría terminar la carrera y quizás dedicarme de lleno a eso. Entonces es como que no sé bien en qué momento estoy. Sé que no me quedan tantos años en la natación. Tengo como objetivo final los Juegos de Tokio, clasifique o no. Estoy haciendo todo lo posible para llegar a los tiempos requeridos. Después veré como sigue la cosa. Tengo 23 años y soy joven, pero nado hace 22 años y eso se siente. Es así como pienso en muchas cosas. Es una pregunta que me hago constantemente.

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—¿Pensás que este logro fue producto del progreso de la natación nacional o del esfuerzo propio y familiar?

—Fue producto de ambas cosas. Del progreso nacional, porque tengo rivales muy fuertes, como Gabi (Morelli), que es mi amigo y puso la vara muy alta. Entonces eso me lleva a nadar fuerte para tratar de superar las marcas. Cuando uno gana, es bueno para todos, porque nos impulsa a ganarle al otro. Siempre se puede mejorar. Después es clave el esfuerzo que está haciendo mi familia, ya que no tengo sponsors y las becas no son lo suficientemente altas. Encima me quitaron una que se llamaba Proyecto Panamericano que daba la provincia. Era la más grande y no sé por qué me la sacaron. Pero yo sigo parado para demostrarles que se equivocaron en sacármela. Todo esto es un esfuerzo personal y de la gente que me rodea. Una ayuda muy grande, además de la rifa que tuve que hacer para aprovechar esta posibilidad. Por eso hago el agradecimiento.

—¿Soñás con un Juego Olímpico o es un techo muy alto?

—No lo veo como algo tan alto sino muy posible. Pero sé que, para que sea posible, tengo que entrenar y superarme a mí mismo. Estoy en una etapa en la que no tengo que perder el tiempo, que cada entrenamiento tiene que ser mejor y que debe ser con convicción y ganas. No me puedo relajar. Quedan solo dos años y ya estamos entrando en período de clasificación. Mi objetivo es mejorar mis tiempos y que el resto llegue solo y por sorpresa.