El espectáculo que ofreció esta edición 90 del Clásico santafesino dejó mucho que desear y con el correr de los días nadie se acordará de este partido. Fue de los peores que se jugaron en los últimos años y quizás la anécdota por la cual se lo reseñe con el correr del tiempo sea porque en un mismo partido dos arqueros de Unión debutaron en Primera División.

Joaquín Papaleo a los 24 años reemplazando a Nereo Fernández, y luego Marcos Peano de 19 ingresando en lugar del lesionado Papaleo. Fue el dato de color que ofreció el cotejo. El resto realmente fue oprobioso dado que a lo largo del cotejo no patearon al arco rival.

Si hubiese sido una pelea de boxeo, en las tarjetas hubiese terminado arriba el Tate, pero como esto es fútbol la realidad indica que ninguno hizo los méritos como para llevarse el triunfo. En el primer tiempo fue más el Rojiblanco y en la etapa complementaria el Sabalero se animó un poco más, pero ninguno quiso de manera decidida ganar el partido.

Ambos se conformaron con el empate, prevaleció el miedo de perder por encima del deseo de ganar. Así las cosas, Colón y Unión aburrieron a todos, fue un verdadero dolor de ojos lo que entregaron. Por lo cual el punto le termina sirviendo más a Unión que suma y continúa invicto en la Superliga.

LEER MÁS ►► Domínguez: "Unión nos hizo jugar incómodos"

En cambio para Colón es un punto con gusto a poco, dado que sigue sin ganar en el torneo y dejó pasar la chance de ganar el Clásico en condición de local y teniendo a su favor el contexto descripto anteriormente con los problemas que tuvo Unión con sus arqueros.

La sensación es que Colón respetó demasiado a Unión y que pese a jugar en su cancha, jamás intentó llevárselo por delante. Se asemejó a una partida de ajedrez. Unión arriesgó un poco más en el inicio, pero luego se fue conformando con el empate.

LEER MÁS ►► Leonardo Madelón: "Nos llevamos un buen punto"

Entre la falta de precisión de los dos equipos y los temores que afloran en esta clase de partidos, el 0 a 0 fue muy grande. Ningún marcador se ajusta mejor a lo que fue el trámite de juego. Al punto tal que los arqueros prácticamente fueron espectadores de lujo.

Se fue un Clásico más, que dejó el sinsabor de 90' muy mal jugados, entre dos equipos que simularon querer ganar pero que en el fondo estaba muy claro que el mensaje era no hay que perder. Y lo lograron, se asemejó a un pacto de no agresión y si bien fue empate, el que perdió fue el fútbol.