En ocasiones lo que aparenta ser disciplina, enfoque, sed de triunfo y trabajo duro puede desencadenar en consecuencias irreversibles. Los padres repiten con frecuencia que "en exceso, todo es malo". Pero la gran mayoría de los atletas de elite hacen caso omiso a este consejo tan antiguo como real. Justamente alguien que puede dar fue de esto es la escocesa, Bobby Clay, que agotó su cuerpo para ser campeona.

Clay se convirtió en la gran promesa de su país en el atletismo de las prueba de fondo. Ella desarrolló intensos entrenamientos, donde su único objetivo a vida era ganar, pero en su cuerpo estaba creciendo de la peor manera. "Solo quería ser la mejor", comentó con tristeza en una entrevista con Athletics Weekly.

Explicó que su supuesto enfoque y disciplina se convirtió en obsesión y "ganar" se apoderó de su vida. "Siempre tuve la confianza que podía ser alguien, en verdad creí que correr y competir era lo mío, pero eso tomó el control de mí y lo único que pensaba era en correr y entrenar".

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Desde los 15 años se perfiló como una de las mejores exponentes del atletismo británico, pero sus entrenamientos fueron tan exigentes que sobrepasaron la capacidad de su propio cuerpo. "Tengo 20 años y nunca tuve una regla. Tengo 20 años y sufro de osteoporosis. Tengo 20 años y soy señalada como la joven que no supo hacer las cosas".

A los 19 años se coronó como campeona europea y registró una marca de 4'10"61/100, en los 1.500 metros. Uno de los mejores tiempos del mundo para su edad.

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Clay reconoció que se pasó del límite. "Tenía 15 años y hacía lo mismo que los hombres adultos. No era que estaba bien, pero yo me exigía y siempre forzaba un poco más entre sesiones". Fue así como un día su cuerpo no pudo más. La joven contó que estaba nadando y, cuando dio la vuelta final en la pileta, sintió que su pie se quebró. Es muy extraño fracturarse nadando. Luego de los exámenes recibió la fatal noticia.

"Llegó el resultado, abrí el sobre y decía osteoporosis. Solo podía ver esa palabra y la leía una y otra vez, como si la pudiera borrar. Entré en un estado de negación, que iba a estar todo bien, pero después sufrí otra fractura y a partir de ahí fue apareciendo otra y después otra", contó en una entrevista con la BBC.

Cambio de rumbo

La atleta de 20 años padece osteoporosis por tres factores: déficit alimenticio, ausencia de menstruaciones y sobreentrenamiento. Clay pensó que el hecho de no tener períodos menstruales era ventajoso. Una dieta baja en grasas desemboca en ello, pero esa ausencia desencadenó en tragedia.

En la actualidad se está recuperando y en el último año solo transcurrieron cuatro o cinco semanas sin una fractura y además tuvo cuatro períodos menstruales, según publicó Yahoo. El nuevo objetivo de Clay con su triste experiencia es es crear consciencia en las jóvenes atletas y que nunca el deseo de ganar sobrepase la capacidad del propio cuerpo.