Ovación
Viernes 20 de Octubre de 2017

La lucha del ex-Colón: El Turco García logró salir de su adicción

Cocaína y fútbol, puntales en la autobiografía del ídolo popular Claudio Turco García que lleva casi diez años sin consumir.

En 2006 Claudio Turco García recaló desde Buenos Aires a la ciudad de Venado Tuerto. Un amigo le propuso refundar un club de bochas y convertirlo también en futbolístico. Ese club fue Juventud Pueyrredón y su primer técnico, el Turco, fue quien arrancó de cero con un puñado de amigos.

Paralelamente el ex futbolista del seleccionado argentino de principios de la década del 90 atravesaba una adicción que había traído desde mucho tiempo atrás: la cocaína. En febrero de 2018 se van a cumplir 10 años sin consumo y ese fue uno de los motivos por el cual se decidió a escribir un libro autobiográfico, "Este soy yo", y que a modo de cariño y agradecimiento presentó oficialmente hace unos días en su segunda casa, Venado Tuerto. Más concretamente en el Galpón del Arte y ante un numeroso público que no sólo desbordó el lugar sino que también gozó con sus anécdotas futboleras y de las otras. La idea del Turco es residir definitivamente en Venado Tuerto en el corto plazo.


¿En qué consiste el libro que presentaste oficialmente en Venado Tuerto?
El libro cuenta de mi vida, de mi infancia en Villa Fiorito, en Lugano, y de todo el infierno que viví con la cocaína. Después del trabajo que tengo hoy, y de Venado Tuerto, que es mi segunda casa y en donde la gente me trató muy bien siempre. Por eso quise presentarlo en esta ciudad, que es muy hermosa y tengo grandes amigos como José Mena, que es quien me ayudó. Me costó mucho hacerlo porque tuve que recordar cosas feas del pasado. Y una persona tiene que plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Bueno hijos tuve seis (se ríe), un árbol planté y me faltaba el libro.


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¿La principal motivación para hacerlo?
Muchas cosas me motivaron. Pero cuando pase el furor del libro nunca más volveré a hablar de droga. Yo no soy un ejemplo de nada ni de nadie, pero pude demostrar que se puede vencer. Si yo pude, cómo no vas a poder vos, ese es el mensaje que también quiero dejar más allá de contar anécdotas de los clubes donde estuve y las cosas que me pasaron. La gente tiene que saber que nada está perdido y todo se puede.


Sos un caso raro porque no eras un consumidor de todo tipo de drogas como suele suceder.
No, para nada. Yo sólo consumía cocaína. Nunca tomé alcohol y eso quizás me ayudó. Yo estaba muy mal cuando vine a Venado en 2006 y la verdad que la gente no me discriminó para nada, al contrario. Tuve dos años de fuerte adicción y la gente cuando vio que empecé a recuperarme en 2008 me daba una mano, me decía te vemos bien, se te entiende cuando hablás y cosas así que me ayudaron a salir. El 11 de febrero de 2018 voy a cumplir diez años sin tomar y sin tener recaídas. Los venadenses me bancaron dos años mal y seis bien, ya que en 2014 me fui, pero siempre estoy volviendo, como dice el tango. Creo que en no mucho tiempo me voy a radicar definitivamente acá en Venado Tuerto, que es un lugar hermoso para vivir. Yo vine acá en 2006 de la mano de Osvaldo Fernández (presidente de Juventud Pueyrredón), dos locos de Buenos Aires que querían hacer de un club de bochas uno de fútbol y se nos dio gracias a la ayuda de mucha gente, de la Municipalidad de Venado Tuerto, del club Sacachispa y de tantas personas que nos dieron una mano.


¿Qué significa ahora la cocaína para vos?
La cocaína es como el impermeable. Te tapa de la lluvia, pero se te ve la ropa. Yo por suerte pude zafar como muchos amigos míos y eso vino acompañado del éxito de Juventud Pueyrredón que ahora está en el torneo Federal y estamos bien. Yo me retiré en este club a los 48 años y José Mena me dirigió en cuarta especial mientras yo alternaba de técnico y jugador en la primera. Eso formó parte de la recuperación de mi adicción. La cocaína es tan brutal como lo que te voy a decir: o la dejás o ella te deja a vos. Perdés toda dignidad cuando consumís y eso me pasó a mí. Te das cuenta cuando entendés que es una enfermedad o que realmente estás enfermo. Yo gracias a Dios tuve la contención de José y de Mariela, que entendió que no estaba de joda. Que no me drogaba y salía con minas. Entendió que estaba enfermo y eso lo agradezco.