Lunes 15 de Septiembre de 2014
En La Paternal, Colón superó a Argentinos Juniors por 2-0, con goles de Franco Lazzaroni (con complicidad de Adrián Gabbarini) y Gerónimo Poblete, y escaló hasta la cuarta colocación de la Zona “A”, al cerrarse ayer la 7ª fecha de la Primera “B” Nacional. La participación de Juan Román Riquelme fue de menor a mayor, pero ninguno de sus compañeros supo capitalizar las situaciones. Pero una de las claves fue la gran actuación del arquero Jorge Broun, que terminó siendo la figura del encuentro.
Sabiendo que si perdía ponía en jaque el quinto puesto (último lugar que brinda un ascenso), el Sabalero salió con la premisa de llevarse los tres puntos para seguir bien arriba. Diego Osella apostó por volver a las fuentes, con un equipo bien ancho y con Lucas Alario como única referencia de área. Pero el axioma del fútbol siempre es cambiante, porque tener tres delanteros no garantiza ser siempre ofensivo o poner una superpoblación de volantes no hace más cauteloso. Por lo pronto, la idea era presionar y salir rápido por las bandas aprovechando las verticalidad de Callejo y Villarruel.
Como era de esperarse, el Bicho se adueñó del balón en los primeros minutos con Ledesma y Basualdo, pero con un Riquelme que era bien absorbido por las contenciones sabaleras. Poco a poco los santafesinos se fueron animando y, de golpe y porrazo, se encontraron con un gol que les facilitó aún más las cosas. Tras un córner de Callejo, a los 9’, Franco Lazzaroni la empalmó de derecha –vale resaltar que es zurdo– y la colocó junto al palo derecho de Gabbarini para poner el 1-0.
A partir de allí comenzó otro partido, porque Colón lejos estuvo de amilanarse y fue por más. Incluso a los 23’ tuvo la chance de aumentar el marcador con Alario, que no le pudo dar de lleno luego de un gran centro rasante de Villarruel. Eso sí, Argentinos tarde o temprano se iba a venir y lo hizo con los desbordes de Ramírez y el manejo de Riquelme, que comenzaba a salir del letargo. Dos tapadas de Broun mantenían el resultado en favor del Rojinegro que, pese a todo, no dejaba de mostrar solidaridad y compromiso para luchar todas.
Para terminar de decorar el mejor primer tiempo del campeonato, Poblete puso el segundo a los 39’, después de romper línea media y de una doble formidable pared con Pavón (ingresó por el lesionado Callejo).
Eso no fue todo, porque esta vez se invirtieron los roles y fue Pavón el que quedó mano a mano, pero Gabbarini le frustró el festejo. De esa manera se extinguieron los primeros 45’, con un Colón que le dio una lección a un Argentinos que era más en apellidos que en funcionamiento.
Una dulce Fatura
El Sabalero salió a jugar el complemento con las mismas ganas y compromiso, pero careció de precisión en los últimos 25 metros, factor que le imposibilitó marcar más goles. De todas maneras, basó su solidez en el temperamento, personalidad y capacidad de Jorge Broun, que se vistió de figura con tapadas monumentales. Primero, a los 13’, se la sacó a Juan Carlos Menseguez (ingresó por Álvarez) cuando parecía que el Bicho descontaba. Después, a los 19’, le sacó un cabezazo a Mariano Guerreiro (entró por Castillejos) que tenía destino de red.
Es verdad que el Rojinegro pudo liquidarlo de contra con los piques de Pavón y la soltura de Poblete, Garnier y Leys, pero siempre falló en el último pase para terminar de sellar el partido, cosa que le dio todavía vida a Argentinos. Riquelme creció en su nivel y el dueño de casa era el amo y señor del juego, pero se encontró con un muro infranqueable como Fatura Broun, que atajó cada pelota que iba en dirección a su arco.
Los minutos fueron pasando y Colón se terminó llevando tres puntos más que importantes ante uno de los rivales directos en la lucha por el ascenso, cimentado en la rigurosidad táctica y en el buen despliegue conjunto. Por más que haya decaído bastante en comparación al acto inaugural, quizás también producto de la presión que ejerció el elenco de Borghi, el balance termina siendo más que positivo e ilusiona a sus hinchas con volver a la élite del balompié nacional.
Por Mariano Cassanello / Enviado especial a La Paternal