La Selección Argentina protagonizó una remontada inolvidable frente a Egipto y avanzó a los cuartos de final del Mundial 2026. Al finalizar el encuentro, Lionel Messi no pudo contener la emoción y rompió en llanto en pleno campo de juego.
15:43 hs - Martes 07 de Julio de 2026
La clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final del Mundial 2026 dejó una de las imágenes más impactantes del torneo. Apenas el árbitro marcó el final del encuentro ante Egipto, Lionel Messi se desahogó en el césped del estadio de Atlanta y, visiblemente conmovido, rompió en lágrimas después de una victoria cargada de sufrimiento y emoción.
El capitán argentino fue rápidamente rodeado por sus compañeros, que lo abrazaron mientras todo el plantel celebraba una clasificación conseguida con una remontada memorable. La emoción de Messi reflejó la tensión vivida durante un partido que parecía perdido y terminó convirtiéndose en otra noche inolvidable para la Albiceleste.
De un penal errado al gol del empate de la Selección Argentina
El encuentro tuvo todos los condimentos. Argentina llegó a estar dos goles abajo, pero nunca dejó de creer. Cristian Romero descontó de cabeza, Messi apareció con un potente zurdazo para establecer el 2-2 y, ya en el tramo decisivo, Enzo Fernández selló el 3-2 con otro cabezazo para desatar la locura argentina.
Para el capitán fue una noche de revancha. Antes del empate había desperdiciado un penal, pero lejos de caerse anímicamente volvió a asumir la responsabilidad y terminó siendo determinante en el momento más delicado del partido.
Además, el rosarino alcanzó los 21 goles en la historia de los Mundiales y llegó a ocho tantos en la actual Copa del Mundo, ampliando aún más una trayectoria repleta de récords.
La ilusión sigue intacta para la Argentina de Leo Messi
Con la victoria sobre Egipto, Argentina se instaló entre los ocho mejores equipos del Mundial y ahora espera por el ganador del cruce entre Colombia y Suiza, al que enfrentará el próximo sábado en Kansas.
Mientras el equipo de Lionel Scaloni mantiene vivo el sueño del bicampeonato, la imagen de Messi llorando después del pitazo final quedó como el símbolo de una clasificación que exigió al máximo al campeón del mundo y volvió a demostrar cuánto significa vestir la camiseta argentina, incluso para el futbolista más grande de su historia.