Ovación
Miércoles 16 de Mayo de 2018

Lautaro Corthey, el joven santafesino rey del tenis criollo argentino

Con solo 19 años, conquistó su cuarto titulo nacional en single de manera consecutiva. "Me esfuerzo para estar todos los días al mismo nivel", dijo

Recientemente, Rosario fue escenario de la 1ª etapa del Campeonato Argentino de Tenis Criollo, certamen fiscalizado por la Confederación Argentina de Tenis con Paleta y cuya sede principal estuvo emplazada en el club Bancario. Hubo un marco multitudinario de jugadores, muchos de ellos ya con trayectoria y otros que van dando sus primeros pasos en el máximo nivel.


Como es habitual, los valores santafesinos fueron los principales animadores de la competencia, en lo que es ya una sana costumbre por el arraigo que tiene este deporte durante toda su historia. Es así como que no sorprende ver a algunas caras constantemente en los podios. Pero hay uno que, sin darse cuenta, irrumpió intempestivamente con su juventud y hoy es considerado uno de los exponentes más importantes del país.


LEER MÁS: Gran participación santafesina en el Campeonato Argentino de tenis criollo


Se trata de Lautaro Corthey que, con solo 19 años, es el amo y señor del single. En esta oportunidad refrendó su potencial en un torneo de altísimo nivel, con récord de jugadores y con un crecimiento que viene siendo exponencial. Todos factores que enaltecen la capacidad de este chico que representa a Gimnasia y Esgrima. En diálogo con UNO Santa Fe, Lauty contó sus sensaciones después de alcanzar una nueva coronación: "Me esfuerzo para estar todos los días al mismo nivel. Cada vez es más difícil mantenerse, mucho más ahora, que arranqué la facultad y los tiempos son otros. Contento, porque cuando arranqué el año una de mis metas era lograr ser campeón argentino y ganar la mayoría de los torneos".

Lautaro Corthey 2.jpg


—Todos dicen que lo complicado es mantenerse, ¿hay una fórmula para lograrlo?

—La constancia. Siempre fui de prácticar. Nunca dejé. Desde chiquito fui adquiriendo conocimientos y experiencia, escuchando a los más grandes. Vi jugar mucho a varias personas y eso me ayudó a sacar las mejores cosas. Pero está claro que hay que entrenar y entrenar. Antes, cuando tenía más tiempo le dedicaba mucho y ahora trato de estar, por lo menos, bien físicamente. Hoy en día jugar un torneo a este nivel es complicado. Hay muchos jugadores que se entrenan meses intensamente y por eso uno no tiene que relajarse si quiere mantenerse. Cada año es más complicado.


—¿Qué conclusiones te dejó el Nacional?

—Insisto con lo del nivel, se incrementó en comparación al año anterior, con cerca de 22 inscriptos. Más de lo habitual y todos con mucha capacidad. Ninguno pudo sacar grandes ventajas. Hubo mucha calidad, con jugadores bien entrenados.


—Si el nivel del resto aumentó quiere decir que el tuyo también...

—No me puse a pensar eso. Es un conjunto de cosas que se dan. El nivel aumenta porque todos vamos mejorando y le ponemos muchas ganas.


Lautaro Corthey 3.jpg


—¿Ayuda que Santa Fe sea el que tiene los mejores jugadores?

—En la mayoría de las categorías se podría decir que tiene a los mejores. Ayuda en el sentido de que podés entrenar con gente de tu mismo nivel, algo que quizás no es posible en otros lugares. Eso nos permite tener un plus y somos privilegiados en este sentido.


—Varias veces mencionaste la necesidad de estar bien físicamente o no mencionaste nada de la técnica, táctica o mañas, ¿por qué?

—En la actualidad ayuda mucho la técnica y demás, pero estar a pleno físicamente te hace ganar partidos. Si no estás preparado para un partido largo no te da. Hubo un momento en el que llegué al tercer chico y ya no había más técnica ni táctica, sino meter y dejar el corazón en cada pelota. Ahí es donde insisto con la preparación física.


A cara de perro

Lautaro vivió una situación muy particular, ya que en la final debió medirse con una persona muy importante en su carrera: Cristian Resek, quien fue su profesor y el que lo guió en este deporte. Una carga emocional muy grande, pero que al momento de salir al rectángulo de juego, los lazos quedaron de lado y había que ganar como sea y lo logró: "Tuve el privilegio de jugar con él en la final de un single. Siempre entre los dos estaba el deseo de cruzarnos, pero no había sido posible. Justo este año el destino así lo quiso y el partido fue una locura. Justo me tocó a mí dirigir la semifinal donde el Zurdo era protagonista y sin dudas que fue increíble. Se resolvió en detalles y cuando faltaba muy poco me dijo «Lauty, no puedo más». Se caía físicamente. Solo rezaba para que aguante así podía jugar con él en la final. Por suerte se dio así, porque era mi sueño. En doble ya jugué varias veces, pero nunca en single".


Lautaro Corthey.jpg


—¿Y cómo fue esa final?

—Se resolvió en dos chicos. Bastante lindo, me gustó mucho jugar. Todo el partido me hizo saque y red, porque sabía que yo estaba cansado. Mantener un peloteo de fondo me favorecía a mi, entonces trató de llevar el juego a su conveniencia. Él también estaba cansado y por eso buscaba los puntos cortos. Se me hizo realmente complicado. Me las rebusqué como pude. En un momento noté que lo había quebrado y no le quedaba resto, entonces lo aproveché. Fue fundamental devolver bien y no darle pelotas cómodas. De estar siempre en movimiento.


Embed


—¿Qué hay que tener en cuenta para practicar este deporte?

—Es un deporte que está buenísimo y por eso celebro que se meta gente nueva. Últimamente se agregó la categoría quinta para que prueben los padres de algunos de los alumnos o para personas que sientan otra motivación. Siempre tenés que tratar de superarte día a día para practicar este deporte. Ni hablar del físico y la técnica, es cuestión de seguir un entrenamiento constante. Pero lo fundamental es que te tiene que gustar.


—¿Por ahora es manejable compatibilizar las responsabilidades con el tiempo para el deporte?

—Me está costando un montón, porque me encanta jugar torneos. Además, lo económico también juega y quizás no voy a todos los lugares que pretendo porque no puedo, no me alcanza. No es fácil realmente acomodarse, porque estoy llevando una carrera también por delante y muchas veces hay que priorizar cosas para el día de mañana llegar a algo.


—¿Vas a enseñar?

—Ya lo estoy haciendo. Hace tres años, arranqué con mi profesor de ayudante y ahora me largué solo en el club Banco con las categorías de chicos, hasta los 18 años, y también con adultos que recién arranquen.


—¿Te puede pasar lo mismo que a vos en el último campeonato, que te toque enfrentar a un alumno en la final?

—¡Me encantaría! Que un alumno llegue sería una gran satisfacción, porque eso quiere decir que mejoraron y crecieron no solo como jugadores sino también como personas. Ojalá se dé.