Lunes 15 de Febrero de 2021
Leopoldo Luque falleció este lunes a los 71 años víctima del coronavirus. Indudablemente que en su palmarés se llevó por su paso terrenal algo que apenas 44 jugadores pudieron hacer: ser campeón del mundo en 1978 con la Selección Argentina, precisamente en el Mundial que organizó nuestro país.
El Pulpo nació, se crió y se formó como futbolista en los potreros de Guadalupe Oeste. Llegó a este mundo el 3 de mayo de 1949 y pasó su infancia en los campitos ubicados en las esquinas de Sarmiento y Castelli, del Seminario (a pocas cuadras de la Basílica) y de la cancha de River Plate, donde se jugaban los torneos de la extinta Federación Santafesina de Fútbol, situada en calle Los Andes (hoy Padre Genesio entre Alvear y Las Heras).
Se fue a probar al club de sus amores, Unión, y quedó. Allí realizó todas las inferiores. Sin lugar, pasó a Sportivo Guadalupe. Volvió al Tate y la dirigencia, para evitar que quede libre, decidió prestarlo a Gimnasia de Jujuy y Central Norte de Salta. Pese a que rindió, regresó a Santa Fe y quedó libre.
Cuando estaba a punto de dejar el fútbol, fichó para Atenas de Santo Tomé: hizo más de 40 goles en un año y Unión decidió volver a comprarlo. Le costó hacerse un lugar en el primer equipo, pero participó del ascenso de 1974 y brilló en el Metropolitano de 1975, bajo las órdenes de Juan Carlos Lorenzo. “Si usted me hace caso, va a jugar en la Selección”, cuenta Luque que le dijo el Toto. Un año después pasó a River, donde jugó hasta 1980 y logró cinco títulos.
Mundialista
César Luis Menotti no dudó en convocarlo a la Selección Nacional, donde siempre rindió. Era un delantero frío en el área, al que era muy difícil sacarle la pelota –utilizaba muy bien los brazos para cubrir el balón– y que tenía técnica para tirarse atrás y asociarse con sus compañeros.
En el Mundial de 1978 demostró su jerarquía: hizo cuatro goles y fue clave en la conquista del primer título para la Argentina. En el partido contra Francia, donde marcó el gol del triunfo, sufrió una fractura en su brazo derecho. Su hermano, preocupado por su lesión, decidió viajar a Buenos Aires. En la ruta, perdió la vida en un trágico accidente.
“El Mundial se terminaba para mí, pero mi familia me insistió para que volviera. También me llamaron Menotti y Passarella para decirme que me necesitaban. No jugué el partido con Italia. Después seguí jugando el Mundial por él y por mis viejos”, recordó el goleador.
El extenso recorrido
En su carrera profesional en la Argentina Luque jugó en Central (4 partidos, 3 goles), Unión (127 partidos, 35 goles), River (207 partidos, 84 goles), Racing (11 partidos, 2 goles) y Chacarita (11 partidos). En la Selección Nacional su promedio de gol es demoledor: 22 conquistas en 45 encuentros.
Con Unión consiguió el ascenso en 1974, con River logró los Nacionales de 1975 y 1979 y los Metropolitanos de 1977, 1978 y 1980. Con la Selección Nacional conquistó la Copa del Mundo en 1978. En total, jugó 405 partidos y marcó 146 goles.
Como técnico tuvo un corto paso por Unión, en 1986. También dirigió a Central Córdoba (SE), Belgrano y Deportivo Maipú. Desde hace décadas se fue a Mendoza, su lugar en el mundo, donde este 15 de febrero, a los 71 años, el coronavirus le ganó la batalla.