Como no sucedía en un Grand Slam desde Wimbledon 2017, la edición 50 del Abierto de tenis de Estados Unidos que comienza este lunes puede jactarse de contar con todas las estrellas del ranking mundial.

Aquel certamen sobre la hierba de la Catedral marcó un quiebre en el circuito, ya que determinó que tres de los cinco mejores jugadores del momento, el británico Andy Murray, el serbio Novak Djokovic y el suizo Stanislas Wawrinka pusieran fin a sus respectivas temporadas por lesiones de larga recuperación. Desde entonces, las grandes citas siempre tuvieron ausentes ilustres y, en el algunos casos, sus presencias resultaron simbólicas, lejos del nivel que supieron tener.

Por el contrario, desde mañana en el Corona Park de Flushing Meadows, los gladiadores de la vieja guardia encabezados por el español Rafael Nadal y el suizo Roger Federer lucharán por el título en un cuadro que tiene otros nombres peligrosos como Djokovic, Murray, Wawrinka, el argentino Juan Martín del Potro, el croata Marin Cilic o el búlgaro Grigor Dimitrov.

También será una buena oportunidad para ver si algún integrante de la "Next Gen", liderada por el alemán Alexander Zverev, por fin puede ponerle fin a la hegemonía de los veteranos, que siguen dominando los grandes torneos como hace más de una década y media.

Con tantos nombres fuertes, resulta difícil elevar un candidato, pero por actualidad, historia y preparación, Nadal parece asomar la cabeza por encima del resto. Campeón defensor y tres veces ganador en el cemento neoyorquino, Nadal aprovechó el título de Toronto para ausentarse de Cincinnati, aunque el español se encargó de marcar que no fue un descanso.

"No fue descanso, fue preparación. Estaba descansando de competir, pero no descansando de trabajar", explicó el número uno del mundo, que destacó que esa preparación lo hace sentirse muy confiado para el debut ante su compatriota David Ferrer.

"Creo que la preparación ha estado muy bien, pero el último par de días es el momento en que te das cuenta si estás mejor o estás peor, cuando comienzas a pensar en lo que tienes que hacer. Yo solo estoy tratando de ir práctica por práctica, tratando de hacer las cosas correctas para estar listo", explicó Nadal.

Federer, cinco veces rey en la pista Arthur Ashe, se presenta como el principal enemigo, aunque no levanta el trofeo desde hace diez años. "Rara vez tuve malos torneos aquí en Nueva York, porque me gusta jugar acá. Creo que la velocidad de la cancha es buena para mí", indicó el número dos del ranking, que llega al US Open tras perder la final de Cincinnati ante Djokovic. Debutará el martes ante el japonés Yoshihito Nishioka.

El ganador de 20 Grand Slam pretende revivir lo que sentía hace una década, cuando era el rival a vencer. "Durante mucho tiempo tenía todas las respuestas para todos los muchachos, todos mis oponentes, todas las condiciones, viento, noche, día. Realmente dominaba todo sobre Nueva York", recordó Federer, que perdió ese dominio justo en la final de 2009 ante un joven y ascendente Del Potro.

El argentino, semifinalista el año pasado, se postula en su torneo preferido como otro de los favoritos, con su mejor posición histórica en el ranking (tercero) como credencial y su especial motivación para este certamen. "Siempre las expectativas son las mejores, me siento bien y estoy en buena forma. Como todos saben, este es mi torneo favorito y siempre tengo muchas expectativas de jugar en Nueva York. Estoy muy emocionado de comenzar y trataré de disfrutar como siempre lo hice en este torneo. Después veré si puedo llegar lejos", explicó el argentino, que debutará mañana ante el estadounidense Donald Young y que espera que sus recurrentes dolores en la muñeca operada no le quiten posibilidades.

Sin rastros de molestias que lo aquejaron hasta hace muy poco tras una operación en el codo llega Djokovic, campeón en Wimbledon y la semana pasada en Cincinnati. Por más que su ranking todavía no lo marca, el serbio está en un nivel de top tres y aspira en Nueva York a llevar a 14 su cuenta de títulos de Grand Slam. Para ello debería ganar como en 2011 y 2015, pero antes tendrá que superar el martes al húngaro Marton Fucsovics y, sobre todo, un posible prematuro choque con Federer en cuartos de final.

Ausente en los últimos cuatro grandes por la lesión y posterior operación de cadera, Murray espera regresar con gloria al torneo que ganó en 2012. Su resistencia y su falta de ritmo, no obstante, lo sacan de la lista de favoritos. "Mi expectativa es dar mi mejor esfuerzo en los partidos. Con suerte, si hago eso, mi tenis mejorará", reconoció el escocés, que el lunes hará su estreno ante el australiano James Duckworth.

"Es un poco difícil predecir cómo vas a estar y decir qué tan lejos llegarás en el torneo. Mi tenis está mejorando todo el tiempo, sólo necesito estar en la cancha de manera más consistente hasta finales de año", aseguró el ex número uno del mundo.

La mesa del US Open, con el bonus que significa el estreno del flamante estadio Louis Armstrong, está servida y promete acción desde el primer minuto, con un Wawrinka, campeón en 2016, ante Dimitrov, ganador del último Masters, como primer gran plato.