Nadal es el mejor jugador de la historia sobre polvo de ladrillo y hoy lo volvió a demostrar al ganar por undécima vez el abierto de tenis de Francia, uno de los cuatro Grand Slam. Nunca nadie en la historia ganó tantas veces el mismo torneo de Grand Slam. Nadal es el dueño absoluto de Roland Garros y con 11 conquistas parece que va a dejar un legado casi imposible de superar. En esta final, Nadal tuvo enfrente al austríaco Dominic Thiem, un jugador que lo había vencido tres veces, pero que hoy no pudo hacer nada frente a un español que lo apabulló. Nadal es un tenista completo por donde se lo mire y casi no tiene fisuras en su juego. Todo empieza en su cabeza y termina en sus piernas. Rafa tiene probablemente la mente más ganadora de todos los deportistas del mundo. Va y va para adelante, con una concentración digna de un cirujano en su momento cúlmine y la voracidad de un tigre cuando corre a sus presas. Nunca se distrae, nunca parpadea, nunca se enoja, nunca discute. Siempre corre todas, siempre da el máximo, siempre busca mejorar, siempre intenta meter una pelota más que su rival. Decían -obviamente los que no entienden nada de tenis- que Nadal es (o era) un maratonista. Si Nadal es un maratonista, ¿qué le queda a los demás? Obviando esa discusión estéril, Nadal mostró con el paso de los años que un deportista de elite puede seguir mejorando y aprendiendo y que justamente eso es la clave del éxito. A medida que sus piernas fueron sintiendo la exigencia del paso de los años, se adelantó en la cancha, se volvió un jugador más ofensivo y su golpe de derecha se transformó en un arma letal capaz de demoler cualquier defensa. Su saque se hizo más punzante y su revés cruzado a dos manos, que decir, un lujo que se encarga de sacar de la cancha a cada uno de sus rivales para dejarle luego toda la definición a su disposición. Jugó con los dedos y la muñeca vendada, seguramente arrastraba dolores tras los seis partidos que había jugado en el torneo, pero Nadal es un gladiador y juega como tal. Emociona verlo jugar. Salúd campeón.