Rivadavia Juniors le estaba ganando 1-0 la serie por los cuartos de final de la Copa Santa Fe a Talleres de Villa Gobernador Gálvez. La eliminatoria, pautada al mejor de tres partidos, debía continuar este domingo en el sur provincial. Con un duelo, al igual que el resto de las series, pautado para las 20.30.

Llegado el horario oficial de inicio del cotejo en cancha del anfitrión no se habían presentado los tres polícias que exige el reglamento. En todo momento la predisposión de Rivadavia fue esperar para ganar o perder en la cancha.

Pero casi una hora después del horario original, apenas había un uniformado, por lo que la terna arbitral, integrada por Virginia Peruchini, Osvaldo Bautista y Adrián Parmit decidió retirarse al hotel asignado, quedando en el estadio el Comisionado Técnico, Gastón Coletto, pero con la decisión de que el partido estaba suspendido.

Habitualmente cuando las dirigencias de los clubes contratan los efectivos para un partido, reciben un comprobante por duplicado que tienen en su poder y una copia va para el policía que se hace presente en el escenario de juego. Una clave es que si eso no existe, indudablemente la falla de la dirigencia de Talleres puede ponerlo al borde del abismo.

Más allá de este punto, el tema es que quien debe dar a conocer el fallo de lo sucedido no tiene competencia alguna por los tiempos que corren en la Federación Santafesina de Básquet. Legalmente desde el 7 de marzo se encuentra acéfala, al completarse el mandato de Raúl Foradori como presidente.

En los últimos meses de 2017 y los primeros de este año, Roberto Monti, actual titular de la Asociación Santafesina, decidió conformar una lista para presentarse en una contienda electoral. Pero vencido el plazo requerido para llamar a una Asamblea General de renovación de autoridades, esto jamás sucedió. Asimismo, se comunicó a las Asociaciones afiliadas que llevarán adelante una Asamblea el próximo 21 de abril.

Todo este tiempo transcurrido desde el 7 de marzo, se programaron partidos, hubo inscripción y sorteos de ligas formativas, siempre con el aval de un gobierno sin facultades de seguir funcionando.

En este sentido, el Honorable Tribunal de Justicia que debiera resolver el caso Talleres-Rivadavia, tampoco sería legal tomara la decisión que considere dictaminar. Aún más, dos de los integrantes del mismo son de Santa Fe (Pujato y Martínez). El restante de Rosario (González Acuña). En el caso de los santafesinos ya hace un tiempo bastante prolongado que no reciben expendientes para resolver.

Con todo el esfuerzo que está haciendo desde lo económico el gobierno provincial, quien aporta desde hace dos ediciones un buen dinero a las arcas de los clubes, esta situación se encadena con varios hechos poco claros que vienen sucediendo en los últimos tiempos en la Federación Santafesina.

Sumado a que estamos en el año del Mundial U17 en nuestra provincia, con lo cual todas las miras estarán posadas en una provincia con muchas dificultades desde lo organizativo que no puede fallar si pretende transitar el camino de la seriedad.