Sabor agridulce para un proceso muy exitoso
Unión se quedó afuera del mayor sueño que se había propuesto. A pesar de eso, el balance general es positivo.
Sábado 21 de Noviembre de 2015
Cuando los días transcurran y el sentimiento de bronca, impotencia y frustración vayan disminuyendo, irremediablemente aquellos que ven solamente los resultados, tendrán la posibilidad de hacer un poco de memoria, ir al archivo no muy lejano y a partir de este punto de partida, darse cuenta que Unión desde el segundo semestre de 2014 le dio más alegrías que tristezas a toda su parcialidad.También siempre es importante seguir poniendo metas superadoras, para no dormirse en los laureles o conformarse por ejemplo con salvar la categoría.
Por calidad, capacidad y mentalidad, este plantel siempre trabajó para superarse, tuvo mucha autocrítica puertas adentro y lo único que le faltó para decorar otro año productivo, hubiera sido ese salto para salir del fútbol doméstico.Duele y sigue fresco el revés contra el Tiburón porque se buscó y logró con varias fechas de anticipación la clasificación. Se cuidaron jugadores, se aseguró la localía pero el presente de muchos futbolistas importantes no era el mejor. Y eso, independientemente de lo apretado del marcador, de las posibilidades de empatar y hasta ganarle a Aldosivi, quedaron sepultados cuando Laverni marcó el círculo central el pasado viernes en un colmado (como siempre) estadio 15 de Abril.Las declaraciones del propio Madelón agradeciendo a sus muchachos que lo llevaron arriba, dejó picando también esa reunión para definir objetivos.Unión no puede hacer otra cosa que mirar para mejorar lo que hizo. Y esa mejora siempre cae en territorio económico. Cuanto más jugadores de jerarquía existan en este grupo, las posibilidades se incrementarán. Caso contrario, apuntar al protagonismo puede volverse algo complicado. Hay tiempo para descansar, pensar y tomas buenas decisiones que favorezcan a todas las partes involucradas. Boca abajoDejando de lado el último semestre de 2014, donde todos saben lo que produjo este plantel y la manera en la cual regresó a Primera División, es bueno refrescar la memoria para situarnos en el punto de partida y en algo que dolió, sorprendió, pero que no fue otra cosa de los dos últimos meses con magros rendimientos y escasos resultados.El retorno a la elite tuvo más de dos meses iniciales sin caídas. Unión cosechó dos victorias y cinco empates en el arranque, con la base del ascenso pero un Trivero en llamas. Con Malcorra como ladero. El Tate sabía a lo que jugaba, presionaba, sorprendía, defendía con criterio y era muy difícil doblegarlo.Recién el Newell’s de Américo Gallego (6 de abril) logró frenar su andar y le cortó el invicto. A la fecha siguiente, Sarmiento le llegó una vez y pudo batirlo en el 15 de Abril. Un equipo recién ascendido, con presupuesto acotado y las lógicas dudas cuando los resultados no se dan podría seguir profundizando su crisis futbolística, algo que de ninguna manera pasó en el Rojiblanco de Madelón. El DT, que en este año y medio puso su impronta y le llegó con un mensaje claro y ganador, capeó el temporal y con tres de Triverio los santafesinos se pusieron de pie en el Centenario de Quilmes. La racha se extendió, incluyó un paseo 5-2 a Crucero del Norte pero ese mismo resultado en contra lo padecería antes de la Copa América en La Plata frente a Gimnasia. Claro que eran 22 puntos, el equipo estaba entre los 10 primeros, se lucía adelante (24 goles) pero sufría atrás (22 conquistas).Era el momento de la despedida para Enrique Triverio. La oferta azteca le hizo armar el bolso y además de perder nueve goles (estaba 2º en la tabla de artilleros a uno de Marco Ruben), Unión perdía un todoterreno.En fútbol, deporte de equipo, desde el DT hasta el último de los fanáticos jamás imaginó al final de este camino que su adiós incidiría en el aceitado esquema formado.El regreso a la actividad incluyó dos empates en casa (San Lorenzo y Banfield) más triunfos en La Paternal y la mismísima Bombonera, en un partido por demás de especial por el fallecimiento de Diego Barisone. A esa altura, el Tate dependía en exceso de la pegada de Malcorra, mientras que Martínez comenzaba su curva descendente. Riaño no encontraba su lugar, el fondo no ofrecía garantías y esa capacidad de sorprender al rival tenía poco sustento. Objetivos sin cumplirTodo jugador de Unión trabajó para asegurar la categoría, ser el mejor de los 10 ascendidos y poder cumplir el sueño de llegar a un torneo internacional. Ese era el corolario de un año estupendo. En el medio estaban los dos Clásicos, en los que el Tate hizo con mucho esfuerzo pie. En varios pasajes sufrió más de la cuenta ante una formación que se debatía por quedarse en la elite pero que sacó pecho en ambos duelos. Ya el sabor empezó a ser distinto. El torneo es de 30 pero en la ciudad también con ambos en Primera siempre habrá una tabla paralela. Y si bien esa sumatoria marcó 41 a 34 en 30 capítulos para los rojiblancos, las maneras de finalizar las campañas pueden llevar a que la pasión le gane a la razón. Por ende es necesario situarse en el inicio de este camino para saber que lo realizado no fue poco.Claudio Caplan / Diario UNO