Si consigues volver a caminar con tu hijo por el jardín, date por satisfecho, me dijeron". La frase pertenece al habilidoso volante español Santi Cazorla y resume gráficamente como ha cambiado su presente desde el 10 de septiembre de 2013 en adelante cuando, durante un amistoso de su selección con la de Chile, salió lesionado tras recibir un golpe en el tobillo.

De ahí en más, las cosas nuncas volverían a ser igual. Pese a que podía jugar durante un cierto lapso, los dolores posteriores eran cada vez más intensos. Es por esto que en 2015, tras someterse a una primera intervención en su tobillo, el dos veces campeón de Europa con su selección decidió comenzar a infiltrarse. No obstante, meses más tarde nada tenía el efecto. Es entonces cuando comienzan las visitas constantes al quirófano.

Al comienzo eran tres semanas de reposo, no obstante, la imposibilidad de que la herida se cerrara obligaron al seleccionado español a someterse a cirugías una y otra vez. Sin embargo, mientras tanto, seguía dentro del campo de juego. "Seguía jugando, me decían que estaba bien. El problema es que no cicatrizaba y las heridas volvían a abrirse, se infectaban", señala el compañero de Alexis Sánchez al diario español Marca.

La peor noticia llegaría de parte del doctor español Mikel Sánchez, cuenta Cazorla. "Vio que tenía una infección tremenda, que me había dañado parte del hueso calcáneo y comido el tendón de Aquiles, ¡me faltaban 8 centímetros!".

La causa de lo anterior es la presencia de tres agresivas bacterias en la zona, las que son responsables de las infecciones constantes en las heridas. Tras esto, comenzó un tratamiento con antibióticos que ha dado buenos resultados.

De ahora en más, el jugador se preocupa de su recuperación, pese a no tener fecha alguna de regreso, tiene contrato hasta junio de 2018 con los Gunners. "No tengo ficha hasta enero, pero voy a volver para entonces", señala esperanzado.