Domingo 21 de Mayo de 2017
Después del empate ante River en la reanudación del campeonato, la racha positiva de Unión se cayó increíblemente. La derrota en el Clásico fue el punto de inflexión, ya que a partir de ahí las cosas no salieron (pese al bálsamos que significó la victoria ante Talleres 4-2) y se tuvo que ir Juan Pablo Pumpido. Agarró momentáneamente Eduardo Magnín para que luego tome el comando Pablo Marini y, si embargo, la historia sigue sin volver al lindo relato anterior.
Los números muchas veces son fríos, pero sí reflejan -en este caso- la merma en el rendimiento y en la sumatoria de puntos. En este 2017 el Tate disputó 11 encuentros, con saldo de una victoria, cuatro empates y seis derrotas (7 unidades de 33 posibles). A eso se le agrega que hace siete que no gana (precisamente ante la T en la fecha 18, el 3 de abril), con lo cual el promedio comenzó a bajar drásticamente.
No tiene problemas con el promedio, pero paulatinamente el horizonte de ingresar a una Copa se fue diluyendo, pasando a ser fundamental cosechar puntos para incrementar el coeficiente. Pomelo Marini expuso en su presentación que quería "ganar cosas importantes" y, para eso, es imperioso levantar una estantería que se está derrumbando sorpresivamente.
Material tiene, pero lo anímico está haciendo mella en este grupo que se había acostumbrado a hacer cosas relevantes. Simplemente se necesita lograr ese sacudón para darle la energía a la recta final del campeonato. Amén de los merecimientos, en este deporte lo que prima son los resultados y, por más que se juegue lindo y se sea superior a rival, si la pelota no entra los puntos no llegarán. Es así como Marini y compañía tienen la misión de levantar lo más posible en los restantes cinco capítulos.