Realmente la producción de Unión en la segunda parte del torneo fue paupérrima, una campaña de descenso, que no fue tal porque llegó a esta temporada con un colchón de puntos muy importantes como para estar tranquilo en ese sentido. Pero si nos remitimos a los números, en lo que va del 2017, el Tate jugó 16 partidos, ganó dos, empató cuatro y perdió 10. Es decir que apenas sumó 10 puntos sobre 48 en juego con una eficacia del 20,8%.

Pero además, en estas 16 fechas pasaron por el banco rojiblanco tres entrenadores, Juan Pablo Pumpido, Pablo Marini y Eduardo Magnín y ninguno de ellos pudo ofrecer respuestas satisfactorias, en este sentido habría que excluir a Magnín que apenas dirigió de manera interina dos encuentros que fueron ante Patronato y Boca.

Obviamente que los entrenadores tienen una parte de responsabilidad, pero la mayor está por el lado de los directivos a la hora de armar este plantel y a los jugadores obviamente que salvo en la primera mitad del certamen, después hicieron casi todo mal. En pocos meses Unión dilapidó un capital de puntos que le puede costar caro en un futuro. Pero además, lejos de potenciar a algunos futbolistas los fue disminuyendo. Encima llegó al final del torneo, con un equipo remendado y jugadores no habitualmente titulares. De allí se pueden explicar las ultimas tres derrotas consecutivas.

A la hora de hacer un balance de los 90' en la Bombonera se podrá decir que terminó siendo digno lo de Unión teniendo en cuenta que ya a los 11' perdía el partido y muchos podían imaginar un resultado catastrófico. Pero eso no sucedió, por lo cual hasta el pitazo final se ilusionó con llegar al empate, no tanto por lo futbolístico como sí por la escasa diferencia en el marcador. Pero eso no sucedió y Boca terminó ganando con total justicia el partido.

El gol tempranero conquistado por Darío Benedetto le permitió a Boca manejar el trámite de juego, más allá de que Unión planteó un primer tiempo en el que por momentos jugó de igual a igual. Pero fue más por un quedo del elenco xeneize que por méritos del Tatengue. Aún así el equipo conducido por Eduardo Magnín se adelantó en el campo y merodeó en un par de ocasiones el arco del local.

De arranque el que más insinuaba era el conjunto campeón, pero sin generar demasiado peligro, hasta que a los 11' llegó el error de Matías Castro quien quiso despejar un pase atrás y la pelota rebotó en la cabeza de Cristian Pavón. La misma derivo en Benedetto quien ingresando por el costado derecho hizo pasar de largo a Castro y desde un ángulo sesgado remató de derecha para concretar la apertura del marcador.

El esquema con el que salió a jugar Unión con un solo delantero (Lucas Gamba) implicaba estar ordenado en el fondo, amontonar jugadores en la zona media para que Boca no pudiera manejar el balón con precisión. Pero ese gol rápido alteró los planes y en consecuencia debió arriesgar un poco más y adelantarse unos metros.

El Xeneize por momentos se enchufaba y hacía marcaba la diferencia, pero cuando se desconectaba el Tate lo intentaba aprovechar. Y a los 31' llegó una jugada clave cuando Diego Villar envió un centro y el balón rebotó en la mano extendida de Barrios. Era penal, pero Vigliano lo dejo pasar perjudicando claramante al equipo visitante. Unión llegó con un remate de Lucas Algozino que se fue desviado y en la acción siguiente, Castro se redimió tapándole un mano a mano a Centurión que hubiese podido comenzar a definir la historia.

La etapa final comenzó con una muy buena definición de Benedetto tras una gran maniobra colectiva cuando apenas se jugaban 3' y la sensación de una goleada sobrevolaba por la Bombonera. Sin embargo el cabezazo de Brian Blasi a los 13' abrió la esperanza y lo puso al Tate nuevamente en partido como para esperanzarse con el milagro de llegar al empate.

No terminó sucediendo y de hecho el Xeneize estuvo más cerca del tercero que Unión del segundo, pero al menos la imagen no fue tan mala como en los encuentros anteriores ante Independiente y Huracán. Obviamente que ahora llegará el tiempo de los dirigentes, que no tienen ningún margen de error, primero con la llegada de un nuevo cuerpo técnico y después con el armado del plantel y los refuerzos que llegarán.

Se desperdició un semestre y eso en el fútbol es mucho, que hoy no lo lamenta pero que quizás en un tiempo sí lo haga. Por ello Unión debe refundarse desde lo institucional y también en lo futbolístico para enderazar el rumbo y regalarle alguna alegría al hincha que terminó este campeonato muy desilusionado por una nueva frustración. El objetivo fue clasificar a una Copa y no pudo hacerlo, terminó en la 23ª posición, lejos de todo, perdió un Clásico en su cancha y por eso el análisis frío y riguroso marca que se consumó un nuevo fracaso.