Las horas posteriores a la suspensión del partido entre Colón y Vélez fueron por demás de agitadas, con reuniones permanentes entre la dirigencia y distintos protagonistas. Este lunes, el presidente José Vignatti y sus pares de Comisión Directiva junto con el departamento jurídico terminaron de elaborar el descargo que este martes presentarán en la AFA.

El mismo está basado justamente en tratar de deslindar responsabilidades y en eso mucho tiene que ver la palabra del árbitro Andrés Merlos quien se encargó de manifestar en cada nota que brindó, que el cotejo se suspendió "porque el jefe del operativo de seguridad (Alfio Zumoffen) no podía brindarles garantías".

Y esto es un punto a favor consideran los directivos, ya que el club se encargó de abonar 140.000 pesos para que el operativo de seguridad cuente con 380 efectivos. Además, el árbitro destacó la predisposición de los directivos sabaleros y el repudio de todo el estadio hacia los barras que arrojaron las bombas.

Otra de las cuestiones que consideran positivas es que desde un primer momento se identificó a cinco personas como las responsables de los incidentes y en las últimas dos horas se conoció que las cámaras de seguridad individualizaron a dos personas más (la mayoría de ellos son menores) que participaron del acto violento, con lo cual serían siete los partícipes de arrojar las bombas en el campo de juego.

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Y que además todos coinciden que se trató de un apriete de los barras que no lograron conseguir dinero por parte de los directivos y los jugadores y que por ese motivo fueron a la cancha decididos a suspender el partido, tratándose de una acción absolutamente planificada.

No obstante, los dirigentes son conscientes de que la defensa no será sencilla, dado que trascendió en las últimas horas que gente vinculada a la Superliga le habría pedido a la AFA una sanción ejemplificadora para Colón.

La misma podría ser de dos o tres partidos a puertas cerradas, una multa económica de 500 entradas generales ($320 cada una) durante seis encuentros y también hacerse cargo del traslado, el hotel y la logística de la delegación de Vélez cuando vuelva a Santa Fe.

En lo que habría coincidencias, es que el partido continuaría y que sería a puertas cerradas. Pero la idea de los directivos rojinegros obviamente es que de ninguna manera exista quita de puntos y que en caso de sancionar al estadio, la misma tenga que ver con clausurar la bandeja norte que es de donde partieron las bombas.

Mientras que Vélez solicitaría que le otorguen los tres puntos y en caso de que se reanude el juego, que el partido se desarrolle en otro estadio. Está claro que la entidad de Liniers quiere sacar ventaja producto del momento deportivo que atraviesa.

Este martes, se producirá una reunión de la mesa chica de la Superliga por otras cuestiones y allí Vignatti aprovecharía para tomar contacto directo y ponerse a disposición de los directivos además de dialogar con la gente del Tribunal de Disciplina de AFA. El encuentro aún debe completarse, pero está claro que los dirigentes con Vignatti a la cabeza ya están en la cancha para jugar el partido.