Por Natalia Sosa Abagianos

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El caso de la menor de 10 años que fue hostigada por sus compañeras de 5º grado de la escuela Patricias Mendocinas trascendió las fronteras de la provincia y se coló en las noticias de los medios nacionales. Y no es para menos si se escuchan las declaraciones de la directora del establecimiento, María Luz Cerdá, justificando las burlas y naturalizando las agresiones “porque siempre han existido”.

Tal era el sufrimiento que la niña agredida había bajado su rendimiento escolar, algo que revirtió por completo con 9 y 10 en su nuevo colegio, al que la madre decidió cambiarla hace dos meses para preservar su integridad ya que su hija le había confesado: “Me mato si vuelvo a esa escuela”.

Lo dicho por la máxima autoridad de la centenaria Patricias Mendocinas es una realidad a medias, porque la violencia actual no se compara en lo más mínimo con lo que se está viviendo en muchos colegios mendocinos. Lo que existía antes eran las cargadas y en muchos casos eran los mismos compañeros los que les ponían freno a sus pares si se pasaba el límite de la gastada. Lo que ahora se ha transformado totalmente y se actúa en grupo para hostigar a alguien hasta incluso filmar los golpes entre estudiantes y subir el video a las redes sociales a modo de trofeo.

De cuatro ojos, gordita o larguirucha se pasó a negra, puta, burra, extranjera, adoptada o pelo de virulana, como le decían a la chica, cuyo padre biológico es de ascendencia marroquí. No recuerdo en mis años de primaria nada semejante. Ni siquiera sufrí en carne propia el hecho de usar anteojos desde pequeña.

Las reacciones públicas por la menor acosada en el colegio “sólo de señoritas” fueron de lo más variadas, pero la mayoría apuntaron contra la directora por su falta de sensibilidad y por negar el bullying –hostigamiento– que existía en su establecimiento. “Esa nena tiene un gran problema: su mamá es rubia y su papá de sangre es de raza oscura, ella es morochita. Y su madre se hace más problema que la niña. Viste cómo son las nenas, estamos hablando de alumnas de quinto grado que por ahí hacen chistes, se ponen apodos, por más que uno vaya tratando estos temas de que no hay que burlarse”, dijo a UNO.

Estas palabras fueron el disparador para que otros padres llamaran ayer a diferentes programas de Radio Nihuil y contaran hechos similares en otras escuelas e incluso en la misma Patricias Mendocinas, donde acusaron a Cerdá de “borrarse” cuando las papas queman y de dar respuestas evasivas frente a sus planteos. Uno de ellos relató que lo invitó a sacar a su hija de la escuela si no le gustaban las reglas de la institución.

La llamada de otra oyente hizo foco en la responsabilidad de los padres en cuanto a la educación y al ejemplo que les dan a sus hijos en sus hogares y fuera de ellos, después de contar que dos madres protagonizaron una pelea con insultos a los gritos a la salida de un colegio de Las Heras. Y ni hablar de las agresiones de los progenitores a los docentes y también de los mismos estudiantes, quienes han perdido el respeto a la autoridad.

Desde la DGE prometen que investigarán a fondo lo sucedido con la alumna de 10 años y que estudian separar de su cargo a la responsable de la Patricias Mendocinas hasta que termine la investigación. El propio gobernador Francisco Pérez le pidió a la titular de la DGE, María Inés Abrile de Vollmer, que vaya al fondo de la cuestión y que tome todas las medidas que sean necesarias. También el Senado tomó intervención y citó a Vollmer para que brinde explicaciones de lo actuado hasta el momento.

Ojalá que todas estas acciones no queden en la nada para evitar que otros niños padezcan este calvario. Porque no todos tendrán la personalidad de esta pequeña, que se animó a enfrentar a sus compañeras en más de una oportunidad. Precisamente por esta razón, las docentes de la Patricias Mendocinas habían descartado el acoso escolar ya que “la chica era de contestar”. Y eso deberían enseñarles a todos los niños: a contar lo que les pasa.