Viernes 03 de Marzo de 2023
"El diablo está en los detalles" es un viejo refrán anglosajón que alude a tomar distancia de un suceso y después someterlo a la lupa de los hechos cotidianos para tratar de comprender a sus autores, su modalidad y su inspiración. Su indeleble marca registrada.
En ese plano están actualmente los investigadores policiales y judiciales sobre el ataque a balazos al supermercado de la familia Roccuzzo, padres de Antonela, mujer de Lionel Messi, el rosarino que es el mejor jugador de fútbol del mundo.
Este ataque criminal, como otros de la misma naturaleza, exhiben con notoriedad una factura intelectual a la hora de concebirlos que mantienen en vilo y conmocionados a todos los habitantes de la ciudad de Rosario.
• LEER MÁS: Para el gobierno de Santa Fe el ataque al supermercado de los Roccuzzo busca infundir "terror y desazón"
Repercusión mundial
Los pesquisas de la Agencia de Investigación Criminal y el fiscal de la Unidad de Balaceras, Federico Rébola, entendieron desde un principio que el ataque a balazos al supermercado Único no fue contra la familia Roccuzzo como tampoco contra Lionel Messi. En la misma sintonía, también el intendente de la ciudad de Rosario Pablo Javkin fue víctima de la misma confabulación orquestada intelectualmente.
Los autores intelectuales, los que pensaron el atentado, lograron la generación de estupor y de conmoción social que imaginaron y la repercusión mundial que aseguraba que la esquela amenazante solo lo nombrara: "Messi te estamos esperando, Javkin es narco, no te va a cuidar", el resto era cuestión de tiempo y que llegará la noticia a los medios de comunicación para su repercusión mundial.
Modalidad
En el plano investigativo, otros elementos se sumaron rápidamente con las imágenes de las cámaras de videovigilancia que mostraron con crudeza como dos motociclistas llegaron hasta el lugar, Lavalle al 2500. Allí quien viajaba como acompañante, con el casco colocado, guantes, capucha y barbijo bajó tras detenerse la motocicleta, hizo unos pasos y arrojó la nota conocida por todo el mundo y después se paró frente al local y descerrajó 14 tiros desde su pistola calibre 9 milímetros. Perforó la persiana metálica y los vidrios interiores del local comercial. Después, y solo después, los gatilleros se fueron a toda velocidad.
Rusticidad
Es por eso entonces lo de "El diablo está en los detalles". A 24 horas del cruento atentado y juntando las piezas de un rompecabezas que generó un estupor inmediato en la Argentina y en el mundo es muy visible la intencionalidad concebida por los autores intelectuales. Supieron que muy poco dinero se encuentran buenos gatilleros para cometer atentados en una ciudad de Rosario devastada por la inseguridad, que solamente con dos de ellos con una pistola calibre 9 milímetros cargada de balas, una moto sin chapa patente a la mitad de la madrugada de un jueves, y algunas decenas de miles de pesos para pagar la mano de obra, les alcanzó para generar su finalidad.
El enorme desafío
Esos detalles de la doble acción del atentado, una faz intelectual que concibe y arma el ataque, y la otra, que fue la búsqueda de los ejecutores materiales, denotan que casi todos los hechos que ocurren en Rosario tienen un mismo origen, la misma concepción para hacer las cosas.
Son esas mismas mentes criminales aún no descubiertas en su identidad pero delatadas absolutamente en su perfilamiento puesta al descubierto en su modalidad: los ataques arteros a los magistrados y funcionarios del fuero federal y de la justicia ordinaria, al Centro de Justicia Penal, a comisarías y a edificios penitenciarios, a un restorán plagado de comensales en un domingo de fin de semana largo y sobre la avenida Pellegrini, todos esos ataques fueron realizados de noche y en la mayoría de los casos durante la madrugada.
Casi siempre el calibre usado fue el guerra y la mano de obra que materializó los ataques criminales quedaron al descubierto en su áspera rusticidad. Y nunca hubo una persecución policial que les pudiera dar alcance. Nunca, es casi, la historia de la casualidad permanente. Y es sabido que no existe la historia de la casualidad permanente.
Es otra historia la que está en juego en Rosario: que es la historia de la causalidad permanente porque el grupo de delincuente que pergeña estas tropelías tiene la marca registrada de su acción criminal y su sello indeleble en su actuación. Por eso para los investigadores policiales y judiciales de Rosario, más que nunca, "el diablo está en los detalles". Y el desafío de las instituciones del Estado y de la ley es descubrirlos, atraparlos, identificarlos y someterlos a la justicia antes de que sea demasiado tarde.
• LEER MÁS: El fiscal del ataque al súper de los Rocuzzo: "Claramente el objetivo fue buscar el impacto público"