Jueves 21 de Noviembre de 2013
Juan Trento
policiales@unosantafe.com.ar
Este jueves, algunos minutos después de las 13.30, arribaron a la sede de la Comisaría 9ª de la ciudad de Santa Fe, Lidia del Carmen Echevarría de 44 años, junto a su hija, la adolescente Antonela de 17, quien estaba desaparecida desde la noche del miércoles, alrededor de las 21, cuando fue a hacer compras a un kiosco ubicado cerca de su casa en el barrio Los Hornos de la ciudad de Santa Fe.
La adolescente regresó pasado el mediodía a su casa del barrio Los Hornos de la ciudad de Santa Fe, y allí su madre le contó que ella denunció el suceso y que toda la policía santafesina la estaba buscando. La menor, una vez que se percató de que la situación había tomado estado público y de la gran preocupación que había causado, se dio cuenta de lo que estaba generando y le contó a los policías la verdad del acontecimiento: “Nunca me raptaron, me fui con mi novio a su casa y estuvimos juntos todo el tiempo”.
La madre de la menor mantuvo un extenso diálogo exclusivo con Diario UNO de Santa Fe, y dijo que su hija llegó a su casa cerca de las 13 por sus propios medios y que admitió que todos los mensajes enviados sobre su situación personal (que fue raptada por dos muchachos, y que además estaba junto con otras dos chicas y que las tres tenían los ojos vendados) fue todo una mentira, que su hija Antonela, en realidad se fue con su novio a la casa de éste, una vivienda de barrio Nueva Pompeya.
En vilo a las fuerzas de seguridad
El miércoles a las 22.30, Lidia del Carmen Echevarría de 44 años, se presentó y denunció en la Comisaría 9ª de Santa Fe, que su hija Antonela de 17 le envió un mensaje de texto a su teléfono celular en el que decía que dos muchachos la habían subido por la fuerza a un automóvil y se la habían llevado, previo vendarle los ojos, con rumbo desconocido.
Antonela usó su teléfono celular y envió un mensaje de texto en que decía: “Estoy bien, no me llamen, porque me dijeron que si no, me matan”, señalaron las fuentes de la investigación consultadas.
Los jefes de la Comisaría 9ª elevaron la novedad a Orden Público y a la Jefatura de la UR I La Capital, e iniciaron la investigación del suceso, constataron el comercio al que fue la menor, buscaron testigos que pudieron verla, y además mediante la oficina de convenio policial argentino, cursaron el pedido de paradero a todas las fuerzas de seguridad nacionales, haciendo particular hincapié respecto de la particular situación que fue descripta por su madre en el texto de la denuncia, o sea, el presunto rapto de una menor en las calles de barrio Los Hornos de la ciudad de Santa Fe.
Avance de la investigación
Los policías de la Comisaría 9ª, siguieron con la investigación durante toda la madrugada, y al amanecer supieron que la adolescente desde hace algunos días mantenía una relación con un jovencito de su edad que concurre y es alumno de la escuela Grilli que está ubicada en el barrio Candioti de Santa Fe.
El segundo mensaje, aterrador
La hermana de Antonela, Andrea de 20, se presentó ayer a las 10.30 en la Comisaría 9ª de Santa Fe, y denunció que recibió un segundo mensaje de texto en el que Antonela le decía: “Que estaba bien, que sus captores le habían dado de comer, y que sól recordaba que dos desconocidos le habían tapado la cara desde la noche anterior, y que no sabía adónde estaba, y que junto con ella en las mismas condiciones hay otras dos chicas”.
Llegaron juntas
La investigación del caso se profundizó más, la situación de la adolescente presuntamente raptada tomó estado público, se estrechó el cerco policial y la menor decidió regresar a su casa familiar y narrar el verdadero suceso que explica su ausencia de comienzo a fin.
Contó la verdad de lo sucedido
La madre y la adolescente presuntamente raptada, llegaron caminando a la Comisaría 9ª, y le dijeron a los policías que en realidad nunca fue raptada ni cosa parecida sino que estuvo desde la noche del miércoles hasta el mediodía en la casa de su novio.