Sábado 09 de Febrero de 2013
Primero fue el desconcierto. Luego, la indignación. A las 22 del jueves, Nahuel López arrojó más de 14 matafuegos desde la ventana de su departamento, en un piso 18 del barrio de Mataderos. El ataque de furia no dejó heridos, pero los tubos –robados del mismo edificio– impactaron sobre dos vehículos que quedaron dañados. Ayer a la mañana, mientras la Policía y los bomberos lo creían atrincherado en su casa, “el loco de los matafuegos” se escapó. La Policía lo buscó durante todo el día y recién lo apresó anoche, cuando estaba en la casa de un amigo, en Flores.
Para los vecinos siempre fue Nahuel, uno más entre las 400 personas que viven en el complejo de torres ubicadas en el cruce de Artigas y Guardia Nacional. López, de 35 años, vive junto a su esposa e hijas. Ellas también se habrían marchado con él.
El jueves, los vecinos se sobresaltaron al escuchar un estruendo. “Mi departamento da al patio y encima estoy en el primer piso, así que escuché la explosión muy cerca. Me asomé por la ventana y vi una nube de polvo blanco sobre el estacionamiento”, dijo Gisela, del 1° D. López había comenzado el “bombardeo”. Si se le suma al peso de cada matafuego la potencia alcanzada en caída por la fuerza de gravedad, lo que impactó sobre el estacionamiento del edificio fueron “misiles” de unos 20 kilos cada uno. Pero López no se conformó con eso: a la medianoche, antes de desaparecer, lanzó ceniceros sobre un vecino que revisaba los golpes en una camioneta.
Los matafuegos cayeron sobre dos vehículos estacionados en la cochera. Una Ford F100, con caja de frío, recibió cuatro impactos. El vehículo pertenece a Luciano, uno de los dueños de la pescadería San Cipriano, de Mataderos, que no vive en el edificio, pero usaba la cochera para guardar el vehículo. Ignacio, el empleado de la pescadería que había estacionado el vehículo dos horas antes, dijo: “Cuando me enteré de lo sucedido me quedé helado. Por dos horas me salvé”.
El otro vehículo damnificado fue un Citroen 3CV. Según los vecinos, el auto de colección había sido restaurado por su dueño hace muy poco.
La Policía intentó acceder a la vivienda de López, y ahí llegó la sorpresa. Por la mañana, al ingresar los bomberos a su departamento a través de una ventana, descubrieron que estaba vacío: “el loco de los matafuegos” había escapado. La hipótesis más certera es que lo hizo por la cochera del subsuelo. La prueba sería una grabación proveniente de la cámara de seguridad de ingreso al edificio. La investigación está a cargo del Juzgado en lo Criminal y Correcional número 7, a cargo del Dr. Raúl García.