Lunes 16 de Septiembre de 2013
Matías De Philippis
Diario UNO de Santa Fe
Dos delincuentes a punta de arma ingresaron a robar ayer por la tarde el kiosco La Merced, ubicado en la esquina que conforman las calles San Martín y General López, pero en su intento de asalto fueron reducidos por dos empleados y por el mismo propietario del comercio, el cual resultó herido de bala en su pierna izquierda. Uno de los ladrones logró escapar y el otro fue detenido por la policía.
Habían pasado unos minutos de las 14, y la siesta se presentaba tranquila en el corazón del barrio Sur santafesino, a sólo metros de la Casa de Gobierno y del edificio de Tribunales, frente a la Plaza 25 de Mayo, en la intersección de San Martín y General López, donde se encuentra el tradicional kiosco de la zona, La Merced. Pero sólo era la calma que antecedía al huracán delictivo de dos jóvenes malvivientes, que no habrían superado los 18 años de edad.
Julián Sarina, de 24 años, y Vicente Caiafa, también de 24 años, atendían el local comercial cuando vieron ingresar a dos jóvenes encapuchados, que sin mediar palabra, desenfundaron un arma y los apuntaron en la cabeza. “Dame toda la plata o les tiro”, alcanzó a escuchar Vicente, quien inmediatamente fue encañonado por uno de los delincuentes en busca del dinero en efectivo de la caja registradora, bajo la pávida mirada de su compañero de trabajo.
En ese preciso momento ingresó al kiosco el dueño del comercio, Néstor Sarina, de 44 años, junto a su hija de siete. Al ver la situación, inmediatamente se abalanzó sobre el ladrón que sujetaba el arma, al mismo tiempo que el otro delincuente se daba a la fuga.
Fue en ese instante que se desató el forcejeo entre los dos empleados, el ladrón armado y el dueño del comercio, todo bajo la atenta mirada de la pequeña de siete años.
“Mientras tratábamos de neutralizar al delincuente se nos zafó y alcanzó a disparar en dos oportunidades. Uno de los disparos le pegó a mi papá en la pierna izquierda, pero seguimos en el forcejeo hasta que le sacamos el arma. Fue ahí que Vicente salió corriendo a pedir ayuda. En minutos el kiosco se llenó de gente, llegó la policía y se llevaron al ladrón”, subrayó a Diario UNO, Julián Sarina, hijo del dueño, Néstor Sarina, quien se encuentra fuera de peligro internado en el Hospital José María Cullen.