Rubén Ariel "Tubi" Segovia, uno de los líderes del clan Camino, que protagonizó a comienzos de este año una sangrienta guerra con la banda de los Funes, en Rosario, fue asesinado en la tarde de este martes en la Unidad Penitenciaria N° 1 de Coronda, a donde se encontraba confinado por un pedido hecho a la Justicia junto a cuatro de sus "hombres de confianza".

Según las primeras informaciones, Segovia fue retenido por la espalda, le rodearon con un cable el cuello y lo apuñalaron. Fue ultimado en el pabellón 8C, lugar que compartía con otros detenidos después de ser traslado de un sector de máxima seguridad.

La investigación se orienta a detectar, a partir de las imágenes registradas por las cámaras de seguridad, cómo y quiénes atacaron a Segovia. En un primer momento, las sospechas recaen sobre tres detenidos que conocía y con los que supuestamente tenía buena relación.

Segovia, de 29 años, estaba detenido desde febrero del año pasado, en el marco de una investigación en la que está imputado por ser el instigador de dos asesinatos; en ambos casos, los ejecutantes fallaron y terminaron matando a personas equivocadas.

Está imputado como autor intelectual del crimen de Lisandro Javier Fleitas, a quien le dispararon cinco balazos el 10 de noviembre de 2016 en Callao y Mr. Ross. Los tiros iban dirigidos a Lautaro "Lamparita" Funes; también está detenido el integrante de un clan rival. Los sicarios fallaron.

También fue acusado de ser partícipe en el crimen de Jonatan Rosales, quien fue asesinado el 22 de junio de ese año en Padre Giaccone al 1400. Su compañera, que llevaba a su hija en brazos, fue herida. Se trata de Brisa Ojeda, quien resultó testigo del homicidio.

La Fiscalía acusó a Segovia de mandarla a ejecutar. Los asesinos fueron a buscarla a su casa y la llamaron por su nombre pero quien salió a la puerta fue su hermana, Lorena Ojeda. La mataron con seis tiros. Eso ocurrió el 16 de diciembre de 2016 en Vera Mujica y Rueda.