Se trata de un hombre de 61 años aprehendido en la vía pública. Recibía y transmitía órdenes de su hijo preso en la cárcel y regenteaba una organización para la venta de drogas en distintos barrios de las ciudades de Rosario y de Villa Gobernador Gálvez.
Viernes 19 de Abril de 2024
En la ciudad de Rosario fue detenido el padre de Pupito Avalle, un miembro de la banda narco rosarina conocida como Los Monos. La detención fue el resultado de una investigación iniciada tras el secuestro de un teléfono celular perteneciente al sicario de Los Monos, Pupito Avalle, en su celda en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza.
Avalle hijo cumple una larga condena por delitos que incluyen homicidio, secuestro extorsivo, robo con armas y tráfico de estupefacientes. Agentes antinarcóticos de la Policía Federal Argentina llevaron a cabo diez allanamientos en Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
El secuestro del teléfono celular en la celda de Pupito Avalle marcó el inicio de la investigación. Los analistas criminales que intervinieron el dispositivo lograron obtener información detallada sobre el funcionamiento de la organización criminal que Avalle dirigía desde la cárcel.
Esto incluía dar órdenes directas tanto a su padre como a los demás miembros de la banda narcocriminal, para supervisar los puntos de venta barrial de estupefacientes, la recolección del dinero y su administración, con la identificación precisa de nueve puntos distribuidos estratégicamente entre las ciudades de Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
Aprehensiones
El juez federal N° 3 de Rosario, Carlos Vera Barros, evaluó la evidencia incriminatoria recopilada por los agentes federales y ordenó los allanamientos. En la vía pública, fue aprehendido el padre de Avalle, así como la mujer que lo acompañaba. Durante los allanamientos, se incautaron más de 64 mil pesos en efectivo, 100 dosis de cocaína fraccionadas y listas para la venta y el consumo, dos vehículos y una docena de teléfonos celulares.
Datos adicionales
La organización liderada por Pupito Avalle cuenta con casi una treintena de miembros, quienes han perpetrado entre 45 y 50 delitos graves, incluyendo homicidios, extorsiones a diversas personas y tiroteos contra escuelas y medios de comunicación.
La fiscal Valeria Haurigot ha descrito a esta organización como una banda polirubro, caracterizada por su gran violencia y su competencia con otras organizaciones criminales por el control de delitos graves y ganancias considerables.