Viernes 09 de Agosto de 2013
La mujer que fue rescatada por su padre justo a tiempo mientras pendía de un árbol con una soga al cuello, declaró ayer por primera vez ante el juez de Instrucción Eduardo Ruhl. Sandra Olguín, de 32 años, dijo no recordar nada de lo que pasó el 16 de febrero y que aún padece las consecuencias traumáticas del episodio. A su expareja, Marcos Mila, de 35 años, se lo acusa de haber organizado la escena del crimen para que todo parezca un suicidio. El profesor de Historia está procesado por Tentativa de homicidio agravado, y continúa con prisión preventiva en la Unidad Penal Nº 1 de la capital entrerriana.
Esta semana se produjeron las últimas medidas de prueba en la causa que se tramita en el Juzgado de Instrucción Nº 1. Por primera vez declaró la víctima y además fueron citados los profesionales que realizaron las entrevistas para las pericias psiquiátricas y psicológicas.
Según informó a UNO el abogado querellante, Juan Cabrera, la mujer dijo que no se acordaba nada del hecho, ni de lo sucedido durante todo aquel sábado, y que hoy, casi seis meses después, continúa con graves episodios de angustia como consecuencia del intento de asesinato. El informe psiquiátrico denota que es normal el olvido de un momento tan traumático.
Por otro lado, Olguín destacó que desde que sus hijos fueron separados de Mila han mejorado en la escuela, tanto en sus comportamientos como en las notas que sacan en las materias.
Solo resta declarar una médica que participó en la asistencia a la mujer el día del hecho, a quien aún no ha podido ser localizada para citarla al Juzgado. Luego la instrucción de la causa podría ser clausurada para luego ser elevada a juicio.
Según la imputación, Mila quiso matar a Olguín, pero armó la escena del crimen para que pareciera un suicidio. El padre de la mujer, José Olguín, había recibido mensajes de texto del teléfono de su hija anunciando su intención de quitarse la vida. Cuando llegó a la casa, ubicada en Oro Verde, la encontró con una soga al cuello colgando de un árbol en el patio, pero pudo bajarla justo a tiempo y llevarla al hospital San Martín, donde se recuperó.
En la vivienda se encontraron drogas y medicamentos psiquiátricos. Según la acusación, Mila preparó el lugar, envió desde el celular de la mujer mensajes de texto al padre anunciando que se iba a quitar la vida y tras sedarla con las drogas la ahorcó y luego la colgó de una soga.
A favor y en contra
Una de las pruebas fundamentales que abonan esta hipótesis es la marca en el cuello de Olguín. Según analizaron los médicos, la misma es característica del estrangulamiento, de adelante hacia atrás. Por el contrario, la marca en el cuello propia de ahorque es de abajo hacia arriba.
Además, incriminan a Mila las declaraciones del padre de Sandra, José Olguín, y del remisero que lo llevó hasta la casa, quienes dijeron que donde estaba la mujer colgada no había una silla o elemento al cual se halla subido para colgarse.
Para la defensa del profesor, ejercida por el abogado Walter Rolandelli, resulta extraño el olvido de la mujer, quien recuerda solo los momentos anteriores y posteriores al hecho. En la declaración indagatoria, Mila afirmó que él había ido esa tarde para llevarle alimentos a Sandra, con quien tiene un hijo en común, y luego se retiró. Además explicó que por la noche había salido en Paraná con su actual novia hasta la 1.30 del domingo. Regresó a su casa y como no tenía llaves su madre le abrió la puerta.
A las 6 se levantó porque la mujer se iba de viaje, y la ayudó a sacar la valija. Se volvió a acostar y se despertó nuevamente a las 8.30, cuando vio el mensaje de Sandra, quien le anunciaba que se iba a suicidar. Las declaraciones testimoniales de la novia, la madre y el hermano de Mila corroboraron esta versión.