Ayer, antes de la medianoche, efectivos que patrullaban la zona observaron que un muchacho, al advertir su presencia, escapaba corriendo por Pasaje Donnet y Azopardo hacia el oeste, entonces lo persiguieron y al alcanzarlo constataron que en la cintura llevaba una pistola calibre 9 milímetros, con una bala en la recámara, otras siete en el cargador, y entre sus ropas poseía otro cargador con ocho balas, en óptimas condiciones de funcionamiento.

El muchacho de 21 años y con la presencia de vecinos de la populosa barriada, fue identificado como C. J. N. y posteriormente lo trasladaron a una comisaría capitalina, adonde quedó alojado.

El ulular de las sirenas y el destello de las balizas de los patrulleros policiales acapararon la atención de ese sector del barrio, y los residentes se convirtieron en involuntarios testigos del procedimiento.

Informaron la novedad a la jefatura de la Unidad Regional I La Capital, y estos hicieron lo propio con el fiscal en turno del Ministerio Público de la Acusación, Roberto Apullán, que ordenó que el detenido continúe privado de su libertad, que sea identificado y que se le forme causa por el delito de "portación indebida de arma y munición de guerra".