Juicio a Los Monos
Miércoles 29 de Noviembre de 2017

Echaron de la sala a la viuda de "Pájaro" Cantero por increpar a un testigo

Mientras declaraba un exjefe policial sobre un allanamiento a su casa, la mujer lo involucró a viva voz en el asesinato de su exmarido

El exjefe de la brigada de la División Judicial de la policía que investigó a Los Monos terminó envuelto en un entredicho a gritos con Lorena Verdún, la exesposa del asesinado Claudio "Pájaro" Cantero, quien comenzó a insultarlo en plena audiencia del juicio a la banda y tuvo que ser desalojada de la sala por orden del presidente del Tribunal. Raúl Saccone Tirrito llevaba casi dos horas declarando, con ciertas "lagunas" en su memoria, cuando aludió a un allanamiento en una casa del "Pájaro" en la zona sur de la ciudad de la que secuestraron ropa y objetos personales que calificó como "suntuosos". La apreciación hizo saltar de su asiento de acusada a Verdún, quien sin medias tintas gritó: "Viejo rastrero, te llevaste un par de zapatillas y la tabla de planchar", lanzó antes de que la escoltaran afuera dos encargados de seguridad.

El incidente a gritos generado por la mujer, hasta que el juez Ismael Manfrín llamó al orden, fue la nota saliente de la quinta jornada del juicio a los 25 acusados de integrar una supuesta asociación ilícita cívico-policial dedicada a la comisión de delitos varios. Saccone fue el tercer integrante de la Brigada Operativa de Judiciales (BOJ) en declarar en el juicio (el lunes lo hicieron Cristian Romero y Luis Quevertoque) en el cual la actuación de la repartición policial que comandó la pesquisa es duramente cuestionada por las defensas. El comisario mayor, ya retirado, fue el jefe de esa dependencia desde su creación hasta mediados de 2013.


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De traje y corbata, el policía y abogado se sentó ante el Tribunal integrado por Ismael Manfrín, María Isabel Más Varela y Marisol Usandizaga y comenzó a contar, a pedido de la Fiscalía, cómo se inició en el área a su cargo la investigación por el crimen de Martín "Fantasma" Paz, quien era cuñado de "Pájaro" Cantero y fue ejecutado a tiros el 8 de septiembre de 2012 en Entre Ríos y 27 de Febrero. El exoficial brindó un relato con imprecisiones en el que no alcanzó a dejar claro el funcionamiento interno de la sección que conducía. Ante preguntas puntuales sobre cómo se realizaban las tareas de inteligencia y la recolección de datos de calle, descargó esa tarea en sus subordinados.

El origen

"La causa se inició con un homicidio impactante, el de «Fantasma» Paz. Según las investigaciones era por una deuda de dinero que se le debía a la familia Cantero. Se veía que había toda una organización detrás porque era (un crimen) tipo sicario", indicó con un discurso casi calcado al que el lunes a la tarde hiciera Cristian "Carancho" Romero, su sucesor en el cargo.

Saccone hizo alusiones genéricas a las escuchas telefónicas que obran en el expediente y mencionó que se sugirió el desvío de actuaciones a la Justicia federal tras advertirse que Martín Paz estaría ligado a actividades de narcotráfico. Luego, los abogados de los principales acusados le preguntaron sobre lo que disparó la polémica.

Concretamente, si había intervenido en una causa por el robo a un empleado de la usina Sorrento, a quien dos personas en moto le sustrajeron un maletín con dinero (unos 80 mil pesos) el 22 de abril de 2013. Saccone no recordaba el caso y por eso le mostraron el parte policial para refrescar su memoria. Entonces reconoció que en el marco de esa causa, de trámite en el juzgado de Instrucción 7, solicitó un allanamiento a una casa de Regimiento 11 al 2500, en la zona sur de la ciudad, del cual él no participó aunque sí acudió su segundo, Luis Quevertoque.

Una tabla de planchar

"¿El domicilio pertenecía a Claudio Cantero?", preguntó el abogado Fausto Yrure en alusión a quien por entonces era sindicado jefe de Los Monos y fue asesinado a tiros el 26 de mayo de 2013 frente a un boliche de Villa Gobernador Gálvez. Saccone respondió afirmativamente tras chequear el acta. "Fue en fecha 10 de mayo de 2013. Se secuestró una moto. No se encontró el dinero pero sí elementos suntuarios. Cosas nuevas, zapatillas, un elemento para gimnasio", comenzó a enumerar el comisario.

En eso estaba cuando la voz de Lorena Verdún se acopló con sarcasmo desde el fondo de la sala: "Una tabla de planchar", agregó a la lista la mujer, que en octubre irrumpió en la presentación del libro que se escribió sobre Los Monos interrumpiendo el acto y que el año pasado increpó a un juez en los pasillos de Tribunales. Entonces el presidente del Tribunal la llamó a silencio y Saccone siguió declarando. "No sé si con la plata que se robaron compraron esas cosas", dijo el policía intentando justificar los secuestros en la casa de Cantero.

Luego del ping pong de preguntas de otros cuatro abogados fue el turno de la defensora de Verdún, Romina Bedetti: "¿No recuerda si ordenó un allanamiento al domicilio de la casa de Lorena Verdún? ¿Y si fue investigada por esta causa?".

"Había un secuestro que la vinculaba a la tenencia o propiedad de un vehículo, no recuerdo bien", dijo Saccone sobre Verdún, quien está acusada de pertenecer a la asociación ilícita a raíz de tener dos autos a su nombre presuntamente comprados con dinero ilícito. "A mí no me secuestraron nada. Ni siquiera me allanaron", volvió a la carga la acusada, ya de pie. Y mientras que el juez Manfrín llamaba a sus abogados a parlamentar al estrado, la viuda del "Pájaro" siguió diciendo: "Dicen que secuestraron armas, municiones. Si todo lo que secuestraron fueron cosas de paint ball. Viejo rastrero, te llevaste un par de zapatillas y una tabla de planchar. Decí cuánta plata te pagó Luis Paz, sinvergüenza, mirame a la cara", le gritó a Saccone.

— ¿Me está amenazando, señora?, le preguntó el oficial retirado.

— En la cara te lo digo, hijo de puta. Estoy en la causa porque ustedes me metieron (retrucó Verdún). Mataron al padre de mis hijos.

A esa altura, con la situación fuera de control, el juez ordenó que la retiraran de la sala transitoriamente y "con moderación". Dos encargados de la custodia la acompañaron al pasillo mientras ella, sin oponerse, le dedicaba un último insulto a Saccone, quien siguió con su exposición una hora más.