Crimen de Diego Román

El crimen que conmueve a Recreo y que recuerda la masacre del "Chajá" Ferreyra

Hace más de 23 años, esa misma ciudad aparecía en todos los medios locales y nacionales por uno de los crímenes más horrendos y sangrientos de Santa Fe

Lunes 08 de Julio de 2019

La ciudad de Recreo no sale de su conmoción por el atroz crimen de Diego Román, el nene de 12 años hallado en un descampado de la zona rural con al menos 30 puñaladas y el cercenamiento de los genitales. La autopsia reveló que intentaron descuartizar el cadáver.

La horrenda muerte genera impotencia, bronca y dolor entre los vecinos de esa localidad; ciudad que vuelve a estar en la escena nacional, como hace 23 años, por un hecho sangriento.

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El suceso recorrió el país bajo el nombre de “la masacre de Recreo”. El 13 de diciembre de 1995, Santa Fe conocía el terror por lo que representó el asesinato de cinco personas. El "Chajá" Ferreyra asesinó a una mujer embarazada, a cuatro de sus hijos y violó a Claudia, su otra hija de 14 años.

Matanza

Todo arrancó unos días previos a la masacre, el 1 de diciembre de 1995. La cárcel de Las Flores registró una fuga de cinco peligrosos presos. El líder de ese grupo se llama Marcelo Ferreyra, alias "El Chajá", quien inexplicablemente accedió a las llaves que le permitieron con asombrosa facilidad evadir las puertas de salida del penal.

Desde un comienzo se sospechó que la fuga había sido facilitada. La impunidad que sentía le permitió residir cómoda y libremente en la localidad de Recreo, a pocos metros de la propia comisaría y a escasos kilómetros de la cárcel de donde se había fugado. Poco se sabe de los trabajos de la policía por intentar recapturarlo. No hubo búsquedas, fotos o identikit del prófugo, pese a la peligrosidad que ya entonces se le atribuía.

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El 12 de diciembre de 1995 Ferreyra, que debía estar en la cárcel de Las Flores purgando su condena, ingresó a la casa 21 del Barrio Hipotecario de Recreo. En la vivienda asesinó a puñaladas a Nélida Susana Toledo de Vega, quien estaba embarazada de siete meses, y sus hijos Alberto, de 11; Daniel, de 10; Sebastián, de ocho; y Cristian, de un año y medio de edad. A la hija mayor, Claudia Guadalupe Vega de 14 años, la golpeó salvajemente y abusó de ella.

Los investigadores de ese entonces dedujeron que el asesino no mató a la niña para seguir violándola o explotarla sexualmente luego. Supuestamente, el móvil por el que Ferreyra masacró a la familia habría sido por la resistencia de la madre de entregar a su hija mayor para que el malviviente la explotara prostituyéndola. Esa fatídica jornada la joven aprovechó que el atacante se quedó dormido para escapar y pedir auxilio.

Indemnización a la única sobreviviente

El Estado provincial debió indemnizar con la suma de 1,5 millones de pesos a Claudia Vega, única sobreviviente de la “Masacre de Recreo”. La demanda civil fue iniciada por la joven en 1997 y seis años más tarde la Justicia consideró que el Estado santafesino era responsable de haber incumplido con su deber de custodiar al preso que terminó asesinando a su madre embarazada y a sus cuatro hermanos.

La decisión quedó en firme en la Justicia provincial luego que la Corte Suprema confirmara los fallos de primera y segunda instancia que dieron la razón al reclamo de la mujer.

En aquel momento, el monto indemnizatorio se fijó en 550.000 pesos. Esa cifra, fijada en 2003, se transformó por los intereses en poco más 1.400.000 pesos, suma que quedó firme en segunda instancia.

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