El padre de un ladrón abatido en Bº Candioti quiere que investiguen la muerte de su hijo
El joven de 17 años robó en una rotisería, luego se tiroteó con agentes de la Seccional 3ª y terminó siendo impactado por una bala en la cabeza en calle Maipú entre Las Heras y Alvear del barrio Candioti.

Sábado 19 de Agosto de 2017

El caso de Walter Alarcón, el joven de 17 años que el año pasado fue ultimado con un balazo en la cabeza tras una persecución y tiroteo con agentes de la Seccional 3ª del barrio Candioti tras robar en una rotisería, llegó esta semana a tribunales y tuvo su primer paso judicial.

Por medio de abogados del Centro de Asistencia Judicial (CAJ), el padre del joven, Hugo Alarcón, se constituyó como querellante en la causa que se tramita en la Unidad Especial de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y que fue el propio juez Sergio Carraro quien admitió la constitución.

La participación del padre del joven surge luego de que varios testigos del hecho sostengan que Alarcón no falleció a causa de un tiroteo con los agentes policiales sino que fue ultimado con un balazo sin tener este su arma y en momentos en que se había entregado. Por tal razón, comenzó una investigación que busca determinar si los dos agentes policiales que participaron abatieron al ladrón cuando este se desarmó.

Noche de susto en Candioti

El desenlace fatal se dio precisamente el 11 de marzo del año pasado. Alarcón, quien había sido padre hacía un mes, se dirigió cerca de las 23 hasta la rotisería Shambalá, ubicada en Belgrano al 3400. Primero pidió una pizza, unas empanadas y una gaseosa. Luego salió del local y volvió a ingresar.

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Cuando la cajera -propietaria del local- trajo la comida hacia la barra, Alarcón sacó un revólver Doberman calibre 32 y confesó su propósito: "Esto es un asalto", dijo a sus víctimas -en total tres personas-, a las cuales amenazó de muerte si no le entregaban el dinero de la caja.

El tenso momento culminó cuando los propietarios le entregaron toda su ganancia. Alarcón, nervioso por la situación, se marchó del lugar y corrió hasta Bulevar Gálvez, donde se darían los últimos minutos de su vida.

Tiros, tensión y muerte

La noche del robo era de un clásico viernes por la noche. Gente caminando por el cantero central de Bulevar Gálvez y gran cantidad de comensales en dos bares ubicados en la esquina de Belgrano.

En medio de ese contexto, según la versión oficial, Alarcón huyó de la rotisería que asaltó y cruzó hasta el bar La Romería. Al llegar hacia la vereda del local y con total impunidad descerrajó dos disparos contra los efectivos policiales que lo perseguían -tras el aviso de la propietaria de Shambalá-, causando mucho temor entre los clientes que en ese entonces se encontraban en plena cena.

El joven siguió corriendo en dirección hacia Castellanos y Las Heras. Seguidamente fue hasta calle Maipú, donde volvió a apuntar y tirar contra los efectivos pero terminó siendo alcanzado, en la zona frontal de su cráneo, por un disparo de uno de los policías intervinientes.

Alarcón cayó al suelo y con pocos signos vitales. Inmediatamente, un móvil del 107 Sies lo trasladó al hospital José María Cullen, donde fue asistido e internado. A las 3.30, se constató su deceso en el efector provincial.

¿Tiró el arma o disparó?

Los hechos descriptos anteriormente fueron cuestionados por el padre del ladrón abatido y también por los abogados querellantes del Centro de Asistencia Judicial. Es que el planteo surge luego de una serie de testimonios que determinaron otra mecánica de los hechos.

Los mismos apuntaron a que Alarcón cuando llegó a mitad de cuadra de calle Maipú arrojó el revólver, se arrodilló y quiso entregarse pero uno de los agentes disparó contra la humanidad del joven causándole la muerte.

Por esa razón, el padre decidió presentarse como querellante y participar activamente de la investigación que busca determinar qué fue lo que sucedió en la agitada noche del 11 de marzo del 2016.