"Era mi vida o la de él, yo vi a la muerte de frente y sólo atiné a salvarme y le disparé"
Esas fueron las primeras palabras del suboficial del servicio penitenciario y remisero que le disparó al delincuente que intentó apuñalarlo.

Martes 21 de Febrero de 2023

Este martes y desde el filo de la medianoche del lunes, policías capitalinos y pesquisas de la Agencia de Investigación Criminal AIC, trabajaron a destajo bajo las órdenes del fiscal de Homicidios en turno del Ministerio Público de la Acusación, Carlos Lacuadra, para la realización de todos los peritajes criminalísticos de rigor para esclarecer el intento de asalto con apuñalamiento del remisero que es también suboficial del Servicio Penitenciario santafesino, ocurrido a las 21:55 en avenida Peñaloza y calle Gorostiaga entre los barrios Schneider y Villa Hipódromo.

El primer testimonio del remisero asaltado con el relato de cómo salvó su vida, el arma reglamentaria provista por el Estado que no debió usar, y la secuencia del cruento suceso que terminó con la vida de un delincuente y ex convicto que se llamaba Brian Nahuel Nuñez y que tenía 28 años.

El suceso

El delincuente viajaba sentado en el asiento del acompañante mientras el suboficial penitenciario y remisero manejaba el automóvil Fiat con patente AF 117 NG y número de interno asignado por la Municipalidad de la ciudad de Santa Fe 429.

Por el relato del conductor, el hasta entonces pasajero le pidió que girara a la derecha e ingresara a las calles internas del barrio Villa Hipódromo. El trabajador, quien también es suboficial del Servicio Penitenciario provincial en actividad y en que su horario libre de servicio maneja un remis para engrosar el sueldo, se negó al pedido del pasajero. Inmediatamente después y con un cuchillo Tramontina el delincuente le intentó aplicar puñaladas en el cuello y en el tórax, aunque solo logró pincharlo y cortarlo por la férrea defensa que opuso el conductor del remis.

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Intento de homicidio del trabajador

En ese contexto y fuera de sí, el remisero y suboficial del Servicio Penitenciario cuando llegaron los policías a la escena del crimen les relató que vio su propia muerte en ese instante y sacó su pistola reglamentaria marca Bersa modelo Thunder calibre 9 milímetros, y le disparó al delincuente.

Nuñez, a esa altura había dejado del ser el pasajero que viajaba con él en el asiento de adelante y se había convertido en el delincuente que intentó matarlo con puñaladas al cuello y al tórax. Ya estaba herido de muerte y como último recurso desesperado abrió la puerta y se tiró del vehículo.

Nuñez ya estaba muerto

El remisero frenó, Nuñez ya estaba inmóvil y pidió ayuda a la central de la remisería para que denuncien el suceso a la central de emergencias 911 y pidieran la presencia policial. El suboficial penitenciario de 42 años, y con una foja de servicio impecable en 23 años de servicio, usó su arma reglamentaria para contrarrestar el ataque, aunque este arma provista por el Estado sólo puede usarla dentro de los edificios del circuito penitenciario provincial y durante el horario de servicio.

Sabiendo de antemano la ilegalidad de su portación solo le atinó a decir a los primeros policías que llegaron, "era mi vida o la él, yo vi a la muerte de frente y sólo atiné a salvar mi vida y le disparé".