Jueves 25 de Septiembre de 2014
Facundo Vidal, el joven que tuvo un accidente con su revólver y se disparó accidentalmente en la sien, falleció ayer en Venado Tuerto. Los profesionales le dictaminaron muerte cerebral, y médicos del Cudaio de Rosario se encuentrban anoche en el hospital Alejandro Gutiérrez para realizar la ablación de sus órganos merced a la autorización otorgada por su mamá Viviana y su joven esposa Emelin, con quien tuvo una hija que tiene dos años.
Al cierre de esta edición, no habían comenzado los operativos de ablación, aunque sí los estudios previos para realizarla. En principio se pide autorización a los familiares y luego se realizan los estudios de rigor para verificar el estado general del paciente.
Lo cierto es que Facundo nunca pudo reponerse al tremendo parte médico e ingresó con un diagnóstico inminente. "El prácticamente ingresó fallecido, pero de todos modos fue muy feo lo que publicaron algunos medios que lo dieron por muerto antes de tiempo", relató su tío Alejandro Vidal.
En diálogo con este diario la madre de Facundo, Viviana Vidal, contó que "era el deseo de él, poder donar los órganos en caso de que algo le suceda. Siempre me decía eso y también se lo decía a mi nuera Emelin".
En la licencia de conducir constaba que Facundo era donante, aunque la madre puso en segundo plano esa decisión. "Más allá de su voluntad expuesta en el documento, lo que a nosotros nos vale es la palabra y su testimonio en vida de querer ser donante de órganos", relató la compungida madre que tuvo el coraje de tomar esa decisión. El mismo coraje que tuvo al tener a Facundo y erigirse en una más de las tantas madres solteras que hay en el mundo. Viviana Vidal decidió no bajar los brazos y como pudo crió a Facundo con la ayuda de familiares, muchos de los cuales desbordaron la sala de espera del hospital Alejandro Gutiérrez.
Accidente. Previo al accidente, ocurrido el lunes cerca de las 23.45, el joven había estado comiendo en casa de unos familiares cuando se retiró a su hogar, no sin antes aclararles que se iba porque lo esperaban sus dos amores: su pareja y la pequeña nena de dos años.
Al llegar, según consignan algunos parientes que estaban en la sala de espera, se puso a jugar con un revólver calibre 22 y en un momento sacó las balas del tambor pero con mucha mala suerte, ya que habían quedado presumiblemente una o dos balas. Una de ellas es la que se disparó cuando puso el arma sobre su sien.
Tras esa espantosa situación, el joven cayó desplomado al piso frente a su esposa y su hija, y como pudieron lo trasladaron inmediatamente hasta el Gutiérrez, donde recibió las primeras atenciones.
Antecedentes. Pocas veces se realizaron operativos de ablación en ese efector público de Venado, aunque hubo dos que fueron muy renombradas y exitosas, ya que permitieron prolongar la vida de otros compatriotas. Una se hizo en 2004 y fue encabezada por Omar Pissinis, coordinador del Centro Unico de Ablación e Implantes de Organos (Cudaio) del hospital Centenario de Rosario, quien fue secundado por el personal médico del nosocomio venadense.
La familia del donante, Claudio Pucheta (43), un operario metalúrgico de la localidad cordobesa de Arias, adoptó la decisión de prolongar la vida del joven dando oportunidades de salvar otras vidas. Los órganos extraídos fueron el hígado, los riñones, las córneas y parte de tejido óseo, pero por la condición de hipertenso del donante no se pudo usar el corazón, había consignado La Capital en su edición de 6 de diciembre de 2004.
El otro caso fue el de un joven de 19 años oriundo de Venado Tuerto, Mirko Franetovich, quien sufrió un accidente cerebro vascular y su mamá Mónica Charras decidió prolongar la vida de su hijo en otras personas. Ocurrió el 15 de junio de 2010. Mónica Charras se encontraba en el hospital en la tarde de ayer junto a su hermana, María Eva Charras, quien es empleada del efector público y además dirigente gremial.