Habían baleado la casa de dos mujeres parientas de las víctimas del doble crimen
Ocurrió 17.10 en una casa en Anchorena 87 Bis de Rosario. Articularon este ataque con el asesinato de Marcos Caminos de 28 y su bebé Ciro en un ataque sicario

Lunes 25 de Abril de 2022

El sábado a la tarde, a las 17.10, varios delincuentes bajaron de un vehículo y dispararon a mansalva sobre el frente de una casa ubicada en Anchorena 87 Bis de la ciudad de Rosario. Luego, los vecinos de la zona llamaron al 911. Minutos después concurrieron efectivos de la policía rosarina, que dialogaron con las dos mujeres que estaban dentro de la casa, había sido levemente herida la hija de la propietaria en uno de sus brazos por uno de los balazos que había entrado por la ventana. Ambas mujeres rechazaron la posibilidad de que Joana sea atendida por un médico, pero sí entregaron las vainas servidas de balas calibre 9 milímetros.

La mujer y su hija son Rosa Anahí Camino de 52 años y su hija, Joana Maricel César de 35, hermana y sobrina respectivamente del líder de la barrabrava de Newell's Old Boys Roberto Pimpi Camino, asesinado el 19 de marzo de 2010 en el bar Ezeiza de Rosario, y relacionado con el narcotráfico.

Investigación articulada

Una vez consumado el ataque criminal a las 19 en Colombia y Schweitzer en barrio Larrea de Rosario, donde asesinaron al sobrino de Rosa y a su sobrino nieto, Marcos Máximo Cantero y su hijo, Ciro de un año, la relación entre ambos ataques quedó en evidencia ya que el ataque a Rosa Anahí Camino y su hija dos horas antes se transformó en un posible anticipo de lo que después se convirtió en un ataque criminal contra otros integrantes de esa familia rosarina.

Camioneta incinerada

Desde la noche del sábado y como parte de una investigación, policías rosarinos, pesquisas de la AIC y bajo las directivas de la fiscal Georgina Pairola realizan un estudio de los dos ataques, y trabajan con los operadores de las cámaras de seguridad de la Central de Emergencias 911 y también privadas, que pueden contar con imágenes de los atacantes, y tampoco pasa inadvertido que una camioneta blanca, la de los sicarios de Marcos Máximo Cantero y su hijo de un año, después apareció incinerada.