Hablaron las víctimas de las dos bombas en barrio Liceo Norte
Diario UNO accedió a un diálogo exclusivo con Natalia Arcini, de 21 años, y con Julio César Constantini, de 26. El martes a la mañana sufrieron la explosión de ambos artefactos. Fotos.

Miércoles 06 de Marzo de 2013

Juan Trento

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Diario UNO de Santa Fe accedió a dialogar en forma exclusiva con las dos víctimas que dejó como triste saldo la explosión de dos artefactos de manufactura casera el martes durante la mañana en calle Alsina al 8.500 y al 8.600, respectivamente, en el barrio Liceo Norte de la ciudad de Santa Fe.

El caso que sigue siendo investigado por pesquisas policiales de la UR I La Capital de la policía santafesina y el juez penal en turno, Jorge Pegassano, y tal como publicó este matutino en la edición de la víspera, los explosivos serían obra del mismo autor, aunque en los tres casos, cada uno de los artefactos es diferente con relación a los otros. El Ministerio de Seguridad, la jefatura de la Policía de Santa Fe y la Unidad Regional I La Capital, monitorean paso a paso el curso de la investigación para dilucidar este suceso.

Natalia Belén Arcini, de 21 años, estuvo en la casa de su novio Nicolás Fernández y junto a su madre y familiares directos, narró sin eufemismos y con meridiana claridad el momento de su vida más difícil y cuyas consecuencias exhibe en el rostro marcado por la violencia de la explosión que le tocó padecer.

—Natalia, ¿podés contarnos que te acordás de la explosión que te dejó malherida?

—Sí, claro. Solo les pido que me hablen fuerte porque oigo bastante poco y la verdad es que todavía me duele muchísimo la cabeza. Yo salí a las 9.30 de mi casa que está ubicada sobre calle Alsina al 8.500 a sacar basura, y corrí una bolsita que estaba en el basurero, una bolsita de las plásticas que dan en el supermercado y vi que tenía en el interior unos papeles retorcidos y como algo metálico en el fondo y entonces decidí correrlo y explotó. Me caí al piso, me di cuenta en todo momento que estaba herida porque me salía sangre del rostro y lo sentía, y a pesar de estar en estado de shock tuve fuerzas para gritar y para pedir auxilio. A eso lo recuerdo perfectamente, yo grité sin parar y pedía auxilio, porque no entendía lo que había pasado, pero sabía que estaba malherida y ensangrentada.

—¿Te socorrieron los vecinos de tu barrio?

—Sí. Un vecino que vive enfrente fue el que tuvo los mejores reflejos posibles porque no demoró ni un minuto, me subió a su auto y me llevó unas cuadras hasta el hospital psiquiátrico Mira y López. Allí me atendieron los médicos y las enfermeras con una velocidad y una calidad humana increíble, y finalmente me hicieron trasladar en una ambulancia al hospital José María Cullen, adonde también todos los profesionales se comportaron de una manera excelente conmigo. Aprovecho entonces esta oportunidad para agradecerle a mi vecino que me socorrió, y a todo el vecindario que quedaron conmocionados y preocupados por mi salud y por el suceso; a los médicos del hospital psiquiátrico y a los del hospital Cullen. Mi agradecimiento eterno por tanta humanidad demostrada.

La otra víctima que tuvieron las explosiones caseras en el barrio Liceo Norte durante los sucesos del martes por la mañana fue el recolector de basura de la empresa Urbafe, Julio César Constantini, de 26 años, que en su casa de barrio Loyola Norte narró las peripecias que le tocó atravesar.

—¿Usted estaba recogiendo la basura cuando una bolsita explotó?

—Sí, así fue, eso fue lo que pasó. Nosotros los recolectores y el chofer del camión realizamos nuestro trabajo de recolección de basura de la vía pública sobre calle Alsina al 8.600 en el barrio Liceo Norte, cuando junté una bolsa explotó y me dejó sentado en la vereda de una vivienda y quedé shockeado.

—¿Usted fue la segunda víctima?

—Sí, de eso me enteré después, porque me socorrieron entre los vecinos del barrio y después aturdido como estaba me llevaron al hospital Cullen, adonde me atendieron muy bien. Ahora estoy mejor, pero no tengo mucho equilibrio, y tengo dificultades para escuchar bien.