Lunes 28 de Abril de 2014
El grito de uno de los celadores que recorría el pabellón Nº 4 de la cárcel de Coronda, en la madrugada del domingo, se escuchó en todo el pasillo de ese sector de la penitenciaría. Sus pares, otros dos celadores, fueron a su encuentro, y uno de ellos iluminó con la linterna por una de las hendijas de la puerta de la celda Nº 475, y se veía al interno que la habitaba, tirado en el piso y desnudo.
Los carceleros lo llamaron por su nombre una y otra vez a Idiarte, después le gritaron a viva voz entre los tres, hasta que uno de ellos extrajo una llave maestra de todo el sector, los tres celadores ingresaron y el interno continuaba inmóvil. Entonces, inmediatamente llamaron al médico de guardia, y éste fue y constató el fallecimiento del hombre.
La constatación de la muerte
El informe de los celadores penitenciarios que descubrieron el cadáver en la celda Nº 457 del pabellón Nº 4 de la cárcel de Coronda, fue elevado a los oficiales jefes del servicio de guardia, y así hasta las máximas autoridades de la cárcel de Coronda, haciendo particular hincapié en que la población de internos de la cárcel se habían ido a dormir sin que surgiera ninguna novedad.
Luego informaron sobre la novedad a los vigilantes del tercio de guardia de la División Judicial de la UR XV departamento San Jerónimo y esa jefatura envió al médico que convalidó la constatación de su par penitenciario. Eduardo Luis Idiarte falleció entre la noche del sábado y la madrugada del domingo.
Desde la jefatura de la UR XV San Jerónimo con sede en la ciudad de Coronda, informaron la novedad ocurrida al fiscal de la Unidad Especial de Homicidios (UEH) Jorge Nessier, que ordenó la realización de los peritajes de rigor en la celda adonde el interno Eduardo Luis Idiarte de 57 años, halló la muerte.
Los agentes de la Policía Científica fueron enviados a la cárcel de Coronda, realizaron los peritajes de rigor: huellas y rastros, planimétrico, fotografía, y cuando éstos concluyeron, los carceleros del servicio de sanidad extrajeron el cadáver de la celda Nº 457, y lo trasladaron hasta la sede de la morgue judicial en la ciudad de Santa Fe.
Eduardo Luis Idiarte tenía 57 años, era rosarino, contaba con un frondoso prontuario por delitos contra la propiedad, y cumplía una condena privativa de la libertad por la comisión de los delitos de robo agravado y tentativa de robo agravado y estaba a disposición del juez penal de Ejecución con sede en esa unidad carcelaria.